Ayer,
Diario El Pingüino reveló datos escalofriantes respecto al aumento de
los casos de delitos de violencia intrafamiliar a lo largo y ancho de la
Región de Magallanes.
Y
el dato no es para nada menor: en 2016 se totalizaron 959 delitos de
violencia intrafamiliar, mientras que en el año recién pasado fueron
988. Es decir, un aumento de 29 delitos, según las cifras que maneja el
Centero de Estudios y Análisis del Delito (CEAD).
Si
bien, dentro de otras regiones, Magallanes es una de las que menos
posee este tipo de delitos, no por eso va a dejar de ser preocupantes
pues, por ejemplo, uno de los tipos de violencia, el que apunta hacia la
mujer, no baja de los 700 casos, aunque en 2017 bajó dos cifras,
pasando de 742 a 740.
Por
eso es que autoridades de puestos institucionales y los mismos vecinos
tomaron papel y lápiz y comenzaron a anotar lo que era un secreto a
voces: la violencia intrafamiliar en Magallanes va en alza.
Y
agregó que desde ayer comenzó un plan mancomunado con todas las
instituciones que ayudan a las personas afectadas por este delito.
Otra que no fue indiferente es la presidenta de la unión comunal de juntas de vecinos de Punta Arenas, Rosa Zúñiga.
La dirigenta aclaró que el alza “no es novedad”, puesto que ellos han “informado que en los diferentes sectores
poblacionales, en especial en el cuadrante 5 (poblaciones Archipiélago
de Chiloé y Pedro Aguirre Cerda), es donde más se genera el tema de la
violencia intrafamiliar.
Y va asociado, obviamente, al tema del alto
consumo del alcohol que se está dando en las diferentes familias y
nosotros lo hemos estado dando a conocer”.
Y además dijo que donde más se está dando en Punta Arenas es en el género femenino y a los adultos mayores.
Patricia
Soto, directora de la Fundación Esperanza, que trabaja con niños, niñas
y adolescentes de Magallanes cuando son vulnerado en sus derechos,
describió que “la violencia intrafamiliar tiene que ver con todo el
contexto social, tiene que ver con patrones generacionales.
Tiene que
ver, también, con cómo se percibe el mundo, con una concepción mucho más
machista, donde hay ejercicio del poder, fundamentalmente porque la
violencia en su mayoría son producidas por varones, que se van
trasmitiendo, esas conductas, de generación en generación”.