En
2014, en la Escuela de Formación de Carabineros Alguacil Mayor Juan
Gómez de Almagro, ubicada en Cerrillos, fue donde Gonzalo Jara conoció
al suboficial mayor Daniel Palma. Era su primer año de formación cuando
eligieron abandonar la vida de civil para formarse como funcionarios
institucionales, bajo un ordenamiento militar que es nuevo para la
mayoría.
No
era el caso de Daniel Palma, según comenta Gonzalo. “Él siempre estuvo
un paso adelante. Por ejemplo, yo no hice el Servicio Militar. Daniel lo
había hecho, entonces ya tenía una previa formación antes de entrar a
Carabineros. Lo que nosotros estábamos pasando por primera vez, él ya lo
había vivido de forma similar. Obviamente con las diferencias que ponen
ambas instituciones, pero él siempre un poquito más preparado, más
adelantado y siempre activo. Era alguien que resaltaba entre los demás
por su compañerismo, por su motivación, sus ganas. A la larga fue lo que
lo diferenció también cuando ya egresó en su futuro”.
Su
generación estaba compuesta por tres escuadrones. Daniel estaba en el
primero, Gonzalo en el tercero. Compartían las mismas dependencias y se
encontraban continuamente en las rondas de trote, ejercicios, como
también en las horas de almuerzo y otras instancias de recreación
deportiva.
“La
formación eran todos los escuadrones juntos, al almuerzo éramos todos
juntos, actividades deportivas al aire libre también todos juntos.
Jugábamos fútbol, el trote, la escuela igual era súper grande, entonces
daba para hacer un circuito de trote, trekking. Eso era lo que permitía
la escuela. Luego en el tiempo libre él lo aprovechaba para ir a ver a
su familia, en Rancagua, y yo para ir a ver a la mía”.
Gonzalo
también menciona que su vida es similar a la que llevaba su colega
Daniel, solo que él decidió hacer el traslado para ejercer lejos de la
capital. “Yo me vine con mi familia (a Punta Arenas). Tengo algo súper
parecido a lo que tenía mi colega. Mi señora, un hijo chico, entonces es
como una vida muy parecida solamente que para él su destino salió a
Santiago desde que egresamos y se quedó ahí. Siempre se quedó ahí, yo
creo que hizo su ambiente ahí. Uno hace su ambiente
en los lugares, de repente cuesta trasladarse a otras ciudades, porque
conlleva nuevos amigos, nueva casa… uno se acostumbra a estar donde nos
destinan”, manifiesta.
“A
Daniel le gustaba el terreno, le gustaban los operativos, estar en la
calle, siempre entregado a la comunidad. A tratar de mantener el orden,
evitar los delitos y sobre todo los delitos violentos que hay en
Santiago. Enfocándolo en la parte que estaba él, que era la Cuarta
Comisaría de Santiago Central, es un sector donde se da todo tipo de
delitos de alta connotación. A él le gustaba ese
tipo de procedimientos”, rememora Jara, añadiendo para finalizar que
“él siempre se entregó por completo, hizo de su trabajo su pasión”.