Caso Irma Solis: Padres de profesora chillaneja enfrentaron por primera vez en juicio a expareja de la mujer desaparecida

El año 2015 fue la última vez que los padres e hija de la profesora chillaneja Irma Solis tuvieron contacto con ella.

Ayer, por primera vez vieron la cara de su expareja y a quien ellos le atribuyen la responsabilidad en su desaparición.

A
pesar de lo que puedan pensar los familiares de la mujer desaparecida,
que en esta fecha tendría 36 años, su expareja, el funcionario de la
Armada Eduardo Jara Verdugo, está enfrentando un juicio oral
simplificado solo por un delito de obstrucción a la investigación, donde
arriesga una pena 540 días. En ese sentido, el acusado se sentó en el
estrado y señaló frente a la jueza Paula Stange, el fiscal jefe de Punta
Arenas, Fernando Dobson y su defensor Marcos Ibacache, que es inocente.

“No veo la razón que me sigan persiguiendo. Cuando PDI se me acercó y
me solicitó mi celular, lo hice, entregué voluntariamente mi computador.
Cuando apareció el Jeep, me decían que debía confesar y que lo mejor
era que me entregara. Dicen que yo mentí, siempre dije que traté de
ubicar a Irma, traté de comunicarme, pero me salía buzón de voz, le dejé
mensajes, me comuniqué con la familia de ella, yo la traté de buscar,
porque se intentó decir que yo era el culpable y en todo Chile salió mi
foto como el responsable de ser quien hizo desaparecer a una persona y
no es así”.

Por
su parte, los padres de la mujer desaparecida, junto a su hija de 15
años, llegaron a Punta Arenas desde Chillán para entregar su testimonio.

El primero en sentarse en estrado y ver por primera vez la cara de la expareja de su hija, fue Miguel Solis, y posteriormente
su esposa, Ernestina Cruces, quien a la salida de su declaración, en
conversación con Diario El Pingüino, indicó que “Por fin pude decir lo
que pensaba, en este momento pensamos que ella no está y que en la pelea
que tuvieron se le pasó la mano.

Le dije que si le pasó un accidente
que me diga, pero nunca llamó. El la estaba extorsionando y nuestra hija
no nos dijo nada quizá por temor. Habían testigos que vieron que el la
golpeaba, lo que el niega. Hay muchas contradicciones, porque a mi me
dijo por teléfono que no la había visto desde enero y después el 2 de
mayo.

También habían conversaciones por computador que nos dejaba la
duda que no era Irma la que nos escribía, porque le n
ombrábamos familia y nos respondía que no lo conocía, y cosas que le contamos antes, hacía como que no lo sabía”.

Por su parte, Miguel Solis, padre de la profesora desaparecida, indi
que “jamás lo conocimos en persona, y por lógica que aparezca un
vehículo abandonado y con las huellas borradas es muy extraño. Esperamos
que sea condenado. Es difícil encontrar a nuestra hija, porque el ha
hecho que corra el tiempo.

El juicio continúa hoy en el Juzgado de Garantía de Punta Arenas y podría terminar el próximo lunes.



@AlexMiralles

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