Según la sentencia del Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas, se
condenó a Héctor Lemarchand Gómez a una pena de 541 días por los delitos de
amenazas a los dos trabajadores contratistas de Edelmag en concurso de un
disparo no justificado, otra pena de 541 días de presidio por la tenencia
ilegal de municiones, contenido en la ley de Armas. Ante esto deberá pasar
privado de libertad 1082 días.
Se le condenó además a 300 días de presidio por amenazas en contexto
de violencia intrafamiliar, sin embargo por esta pena se le sustituyó a una
libertad vigilada intensiva.
El imputado fue llevado a juicio por los hechos que se registraron
alrededor de las 12.30 horas del martes 12 de julio de 2016, en circunstancias
que los afectados E.G.D. y J.D.O. realizaban labores de contratistas,
concurriendo a la Villa Suiza con la finalidad de realizar el corte del
suministro eléctrico al domicilio del imputado por el no pago de dicha cuenta.
En esos momentos, salió desde el interior del inmueble a pedir explicaciones
por el corte, insultándolos y obligándolos a que se retiraran del lugar. A
pesar de esto, los trabajadores continuaron su labor para realizar la
suspensión del suministro desde el poste de energía eléctrica, instantes en que
Lemarchand Gómez ingresó a su domicilio nuevamente para salir al antejardín con
un arma y proceder a disparar al aire con la finalidad de amedrentar a los
trabajadores, amenazándolos, situación que llevó a refugiarse y dar alerta a
Carabineros. Tras la incautación de la pistola, personal policial ingresó al
domicilio donde encontró a la conyugue del imputado oculta con sus tres hijos
menores en una habitación, visiblemente atemorizados. En esos momentos la mujer
decidió denunciar a su marido, indicándole a Carabineros que constantemente era
víctima de amenazas de muerte por parte del imputado.
En el mismo procedimiento en el entretecho del inmueble se le encontró
107 cartuchos calibre 7.62 sin percutar, que corresponde a munición de guerra,
además de un cartucho calibre 1.30 sin percutar. En la revisión además se logró
encontrar en el cajón del velador del dormitorio principal, once cartuchos 9 mm
que el imputado mantenía, mientras que en el clóset se le encontró una funda
con doce cartuchos calibre 45 para revólver sin percutar, los que no contaba
con la autorización, a diferencia del arma de fuego, que era la única que
mantenía en regla.