Por no estar médicamente en condiciones para ser dado de alta, según el Hospital Clínico de Magallanes, ayer el ciudadano colombiano detenido por ingresar ovoides a la Región de Magallanes tuvo que ser formalizado en el recinto médico.
Durante la mañana de ayer, en el Juzgado de Garantía de Punta Arenas aún no se tenía certeza si el ciudadano colombiano Ronald Anchico Estupiñan, de 37 años, iba a ser trasladado al centro de justicia de Punta Arenas, sin embargo y con el transcurrir de las horas, la audiencia que estaba fijada al mediodía de ayer se tuvo que posponer hasta las 14 horas, pero en el tercer piso del Hospital Clínico de Magallanes, luego que según el parte médico el paciente e imputado no iba a ser dado de alta la jornada de ayer, a pesar de encontrarse estable.
Fue así que el juez Juan Villa, acompañado del fiscal del caso Manuel Soto y el abogado defensor Pablo Santander, pasadas las 14 horas comenzaron la audiencia de control de detención y formalización de la investigación en la sala 308 del recinto médico.
En esas circunstancias, el fiscal Manuel Soto comenzó a detallar los hechos por los que el imputado fue detenido, donde señaló que los hechos quedaron al descubierto alrededor de las 14.20 horas del 17 de agosto pasado, cuando personal de Aduanas y del SAG, que desempeñan sus labores en el Paso Fronterizo Integración Austral de Monte Aymond, fiscalizaron un bus de la empresa El Pingüino que se dirigía desde Río Gallegos, Argentina, en dirección a Punta Arenas, luego que el chofer los alertara que un pasajero que mantenía una actitud nerviosa, procediendo a realizar una revisión con un can del SAG el pasillo del segundo piso del bus. En ese momento el imputado cambió su actitud corporal, y de manera espontánea señaló que previamente había ingerido ochenta ovoides que debía trasladar a Punta Arenas. Fue así que se revisó en los asientos 50 y 51 de la máquina, donde se encontraron 23 ovoides, los cuales habían sido evacuados recientemente por el ciudadano colombiano, además de entregar en el lugar dos ovoides más que mantenía en los bolsillos de sus pantalones. Al ser sometidos a la prueba de campo se comprobó que se trataba de clorhidrato de cocaína, la que alcanzó un peso de 144 gramos. En esas circunstancias el imputado debió ser trasladado por personal del Sistema de Atención Médica de Urgencia (SAMU) en una ambulancia hasta el Hospital Clínico de Magallanes, lugar donde en horas de la madrugada y horas de la mañana del 18 de agosto recién pasado expulsó vía anal la cantidad de 62 cápsulas estomacales, que sometida a la prueba de campo arrojó que se trataba de clorhidrato de cocaína, alcanzando un peso total de 331 gramos. En total se indicó en la audiencia que al imputado se le encontraron un total de 80 ovoides estomacales, que alcanzaron un peso de 475 gramos de clorhidrato de cocaína.
Con estos antecedentes, el fiscal Soto Basauren formalizó al imputado por el delito de tráfico de drogas, solicitando la prisión preventiva para el extranjero, argumentando la necesidad de cautela por la gravedad del delito, la pena que arriesga sobre los cinco años de cárcel y que su libertad es peligrosa para la seguridad de la sociedad. A pesar que el abogado defensor Pablo Santander se opuso a la medida privativa de libertad, explicó que la droga que trasladaba su representado es menos de medio kilo, lo que podría tratarse de microtráfico de drogas, además que no mantienen antecedentes anteriores y que el propio imputado colaboró con la investigación, lo que ante una eventual pena podría obtener atenuantes, solicitando que su representado quede con firma diaria para asegurar la comparecencia del extranjero en el fin del procedimiento. Sin embargo, el juez Juan Villa, accedió a lo solicitado por la Fiscalía de la prisión preventiva, señalando que los hechos relatados y los antecedentes aportados en la audiencia acreditan los hechos encuadran en el delito investigado, además del peligro de fuga, decretando además que deberá mantenerse custodiado de Gendarmería en el hospital clínico hasta que sea dado de alta para ser trasladado a la cárcel de Punta Arenas. El plazo para el cierre de la investigación se fijó en 80 días para el cierre de la investigación.
Colombiano
En la audiencia, el imputado Ronald Anchico Estupiñan, señaló al juez que colaborará en la investigación lo siguiente: “Yo simplemente soy lo que ustedes ven aquí, una persona que hizo esto por necesidad, no vivo de esto, nunca he tenido un problema con la justicia y ahora lo hice solamente porque tengo mi niño enfermo. Quiero colaborar con la justicia, ya que acá en Punta Arenas no tengo a nadie, no soy de acá. Esto me da vergüenza y es primera vez que estoy en algo así”.
Tras la audiencia, el fiscal del caso, Manuel Soto señaló que “se realizó la formalización correspondiente por el delito de tráfico de drogas, y el tribunal accedió a nuestra petición de prisión preventiva por tratarse de un delito de crimen con penas que parten en los cinco años y un día”.
El fiscal no se pronunció al monto que sería avaluada la droga incautada, sin embargo superaría los 10 millones de pesos, según la venta ilícita por gramo que se comercializaría en 25 mil pesos aproximadamente.
Por su parte, el abogado defensor, Pablo Santander explicó que esperarán que se desarrolle la investigación, ya que su representado tendría atenuantes al inicio de la investigación de la colaboración y no mantener antecedentes en Chile. “Nosotros advertimos que desde un principio hay una autodenuncia por parte de mi defendido, lo cierto es que a pesar de lo llamativo de la forma de transporte, estamos hablando de 475 gramos, o sea estamos en presencia que no alcanza a ser medio kilo, lo que en otras regiones del país podría ser considerado como microtráfico, entonces vemos un argumento geográfico que para esta región es llamativo, pero esperamos que a futuro se califique adecuadamente su colaboración”.
Entre los diferentes antecedentes que se dieron a conocer en la audiencia, están los testimonios de funcionarios del SAG y Aduanas, que dieron a conocer que el chofer del bus los alertó del nerviosismo el pasajero colombiano, ingresando a la máquina y en el asiento 50 el can detectó en el respaldo los envoltorios, los que al manipular mantenían olor a excremento humano, dando la alerta, además encontrando en el baño del bus al ciudadano colombiano que se encontraba complicado de salud”.