Por el delito de amenazas fue formalizado ayer un ciudadano colombiano que fue detenido tras realizar tres disparos con un arma de fogueo.
De acuerdo a los antecedentes expuestos en la audiencia de formalización de la investigación, el imputado Pablo Andrés Barona Delgado, de 26 años, fue detenido la madrugada de ayer tras una discusión en las afueras de un local nocturno.
En el tribunal se dio a conocer que los hechos ocurrieron poco antes de las 2.00 horas de la madrugada de ayer, cuando la víctima se encontraba en el frontis del local “Rilán”, ubicado en la esquina de Avenida España y Balmaceda, en Punta Arenas. En esos instantes una empleada del local intentaba abandonar el lugar, acción que fue negada por el imputado, a lo que un hombre que se encontraba en el exterior del lugar la ayudó para que abordara el vehículo que la esperaba en las inmediaciones. Tras la salida de la mujer, el imputado se ofuscó y extrajo de entre sus ropas un elemento tipo arma, con el que percutó tres disparos apuntando a J.N.V.V. Tras la acción, el ciudadano colombiano abandonó el lugar. La víctima, al verse intimidada denunció el hecho a Carabineros, que al realizar un patrullaje logró dar con el paradero de Barona Delgado, en otro local nocturno, esta vez en calle Armando Sanhueza a la altura del número 1446, logrando su detención.
El fiscal Felipe Aguirre lo formalizó por el delito de amenazas. Sin embargo, señaló que hay que realizar pericias al arma utilizada en los disparos. “Se detuvo por que profirió amenazas en contra de la víctima utilizando esta arma, que en realidad es una arma de fogueo, según nos indicó Carabineros y la percutó en contra de esta persona. Hay que investigar ahora la acción de tipo amenazante intimidatoria y, si bien, la víctima no sufrió conmoción y siempre supo que era arma de fogueo. Hay que recordar que el simple porte de arma de fogueo no es delito, ya que no provoca lesiones, sólo temor y las penas son de amenazas que van de los 61 a los 540 días de presidio”.
En la audiencia, el abogado defensor, Leonardo Vallejos, solicitó la ilegalidad de la detención por no señalarse con qué elemento se amenazó. A pesar de esto, el juez Juan Enrique Olivares no acogió la solicitud, señalando que “un delito de amenazas es advertir a alguien que le va a provocar un mal. En el análisis hay que determinar si la víctima sabía que se trataba de un arma de fogueo, y de acuerdo a los antecedentes revelados no es así. Entonces no se le puede exigir a la víctima que no se asuste”. Ante esto, el magistrado indicó que en una situación de flagrancia están los elementos para entender que la detención se ajustó a derecho.
El plazo para el cierre de la investigación se fijó en 45 días, quedando el imputado con la prohibición de acercarse a la víctima.