Con la declaración del acusado de asesinar con 94 puñaladas a la joven natalina Priscilla Vera Mansilla, comenzó esta mañana el juicio oral en contra del único inculpado, Diego Molina Guerrero.
La fiscalía está solicitando para el acusado la pena de presidio perpetuo, dado el gravísimo hecho de sangre y los ribetes que rodearon la muerte de la víctima y que conmocionaron a la comunidad de Puerto Natales, capital de Última Esperanza.
Como fiscal de la causa participa en el juicio Álvaro Pérez Astorga, acompañado del fiscal regional Eugenio Campos, el abogado querellante Ramón Ibáñez y por la contraparte el defensor del acusado, Pablo Santander.
La parte acusadora presentará diversas pruebas y testigos con las cuales esperan dar cuenta, lo más certeramente posible, de los hechos acontecidos el 28 de octubre del año pasado, cuando el acusado concurre hasta la capital de la Provincia de Última Esperanza, con el objeto de reunirse con Priscilla Vera.
Esta persona se registró en un hostal, utilizando un nombre falso para ocultar su identidad y entre sus ropas, escondió un cuchillo. Horas después, cerca de las siete de la tarde, Molina concurrió hasta el establecimiento comercial “El Vergel”, donde trabajaba la víctima. Ahí conversó con ella alrededor de una hora y bajo la promesa del consumir drogas, tomaron un taxi hasta el sector de huertos familiares, zona alejada del centro urbano de la ciudad, donde caminaron hacia el costado del llamado “camino 4”, conversaron unos minutos y ahí la atacó con más de 94 estocadas en diversas partes del cuerpo de la mujer, incluso en los ojos, en el cuero cabelludo y en las manos, hiriéndola mortalmente al cortarle la vena yugular izquierda y provocarle anemia aguda.
Una vez terminada la agresión, Molina se retiró del sector dejando a Priscilla desangrada y agonizante. Luego pasó la noche en el hostal y se preocupó de lavar su cuerpo y ropas, sacando las manchas de sangre. Al día siguiente se dirigió a Punta Arenas, donde escondió el arma blanca utilizada, siendo detenido, días después, por la Policía de Investigaciones en un pub de la ciudad gracias al llamado a la PDI de una joven que atendía ese local dando cuenta de la presencia de Molina.