En
un solo día de juicio se condenó a un natalino que está privado de
libertad desde el mes de abril del año pasado, luego de ser formalizado
por un delito de tráfico de drogas. Esto, tras ser detenido con droga
sintética que habría repartido en fiestas que invitaba a través de redes
sociales.
Fue
así que tras las pruebas rendidas por el Ministerio Público y la
defensa, los jueces José Octavio Flores Vâsquez, Jaime Álvarez Astete y
Jovita Soto Maldonado, decidieron condenar a Alejandro José Muñoz Musac
en calidad de autor, previa recalificación del delito consumado de
tráfico ilícito de pequeñas cantidades de sustancias estupefacientes o
psicotrópicas. La sentencia se dará a conocer la próxima semana, donde
en principio la Fiscalía solicitaba una pena de diez años de presidio,
pero al ser modificado el delito, el fiscal jefe de Puerto Natales,
Cristián Muñoz, solicitó una pena de 5 años de presidio. “Se entregó un
veredicto condenatorio, donde estamos pidiendo una pena de cinco años de
presidio, de cumplimiento efectivo, porque tiene condenas anteriores
por delito similar. En abril del año pasado, este sujeto distribuía en
fiestas electrónicas al aire libre sustancias ilícitas bastante
novedosas que perecíamos y que correspondía a plantas alucinógenas”.
El representante del Ministerio Público agregó que “llama la atención lo novedoso en este caso,
ya que no estamos acostumbrados a estas sustancias, incluso uno de los
peritos que declaró en el juicio, señaló que es primera vez que ve DMT,
pero el trabajo de la Fiscalía y la Policía han dejado buenos resultados
y así evitar la distribución de estas drogas”.
Por
su parte, el abogado defensor del imputado, Marcos Ibacache, señaló que
“la Fiscalía pretendía una condena de diez años para mi representado
por el delito de tráfico de drogas, mientras que nosotros sostuvimos que
la sustancia era mínima, 2,5 gramos de DMT, y otras sustancias en
cantidad indeterminada que daban para entender que eran para un consumo
de mi representado. El Tribunal acogió a una de las teorías de esta
defensa que postulaba en su defecto era recalificar a un delito de
micotráfico al cual fue condenado. Esperamos que la sentencia no exceda
de los 541 días que establece la ley. Esta parte hizo alegaciones a la
no aplicación de agravar la condena por su antecedente anterior, por lo
que esperamos que sea en libertad”.
Ibacache
argumentó que su representado realizó un llamado por redes sociales a
una fiesta al aire libre, pero no para comercializar droga. “El llamado
que se hacía y que quedó establecido en el juicio era a una fiesta, la
cual efectivamente se hizo, y que ahí concurrieron varias personas que
declararon y que funcionarios policiales no pudieron determinar que en
ella se vendía droga, y los testigos presenciales señalaron que no se
vendió droga en esta fiesta. Se decía que mi representado organizaba
fiestas al aire libre, pero los policías en el juicio reconocieron que
había sido una fiesta en la que no se pudo determinar la venta de droga,
y otra fiesta que se suspendió”.
Al
finalizar el juicio, el mismo acusado habló ante los jueces, señalando
que “debo señalar que si soy un consumidor de LSD, pero estoy en
desacuerdo con el tráfico de drogas, incluso mi manera de pensar ha
cambiado, y que puedo llevar una vida sin drogas. A la policía le dije
que la droga era para consumo, pero lo que dice la Fiscalía y la
pericia que se le hizo a la droga, no tiene los argumentos para estimar
que lo que tenía era para tráfico”.
Acusación
De
acuerdo a la acusación de la Fiscalía, los hechos se registraron el día
6 de abril del año 2018, alrededor de las 14.15 horas, en
circunstancias que el acusado Alejandro José Muñoz Musac, se encontraba
en el terminal de buses, ubicado en Avenida España N°1455, de la comuna
de Puerto Natales, en ese lugar fue sorprendido por la Policía de
Investigaciones de Chile, portando, poseyendo y guardando un frasco
contenedor de 2,5 gramos de demetiltriptamina o DMT, un frasco plástico
contenedor de dietilamida de ácido lisérgico o LSD, una esfera plástica
contenedora de una droga consistente en opio, una bolsa plástica
contenedora de demetiltriptamina o DMT, entre otras sustancias, 11
gomitas azucaradas contenidas en un envoltorio de plástico con la
leyenda “Merello”, un rollo de papel aluminio, un teléfono celular marca
Lenovo y la suma de dos millones ciento once mil quinientos pesos en
dinero en efectivo, y 81 soles en moneda peruana; todo lo anterior en el
contexto del tráfico de drogas que el acusado realizaba a consumidores
de esta zona.
La
investigación fue realizada por personal especializado de la Brigada
Antinarcóticos de la PDI, quienes obtuvieron la información gracias a la
publicitación de fiestas electrónicas al aire libre realizadas en
Puerto Natales, donde se estaba distribuyendo la droga. A raíz de esto, a
través de la cuenta de Facebook del imputado, se pudo detectar un video
con la fiesta electrónica realizada a tres kilómetros de Puerto
Natales. En otra fecha el imputado publicó para los interesados a
asistir a una nueva fiesta electrónica debían contactarse con él a
través de mensajería. La investigación analizó llamadas telefónicas, y
se pudo determinar que importó la droga desde el extranjero (Río de
Janeiro, Brasil). La dosificación se realizaba en estado líquido
impregnadas en gomitas azucaradas.
Efectos
Los
efectos del DMT son poderosos e instantáneos. Según expertos, puede
llevar a quien lo toma de un estado de “normalidad” a un estado alterado
de conciencia en cuestión de segundos, lo cual para algunos puede
resultar desorientador. La duración de un“viaje” de DMT es mucho más
corta que la de otros alucinógenos, durando entre 10 y 15 minutos, pero
es sumamente intensa. Quienes han probado DMT con frecuencia reportan
sensaciones de expansión mental sumamente emocionales y visiones vívidas
y elaboradas difíciles de poner en palabras, además de comunicaciones
con otros seres o experiencias de unidad cósmica, lo cual ha hecho a la
dimetiltriptamina portadora del mote de “molécula espiritual”.