Conmoción por asesinato a balazos de magallánico, en su domicilio de Venezuela

Gran conmoción provocó en Punta Arenas, el asesinato a balazos en su domicilio del ingeniero magallánico Ítalo Solar Zerega de 67 años, en un hecho policial donde también su esposa resultó herida.
El hecho ocurrió este fin de semana, en la localidad de Puerto Ordaz, distante 683 kilómetros al este de Caracas, en el estado de Bolivar.
La información fue conocida en forma telefónica por la familia de la víctima aquí en Punta Arenas por un llamado desde Venezuela y confirmada en la cuenta whattsapp de su hijo, Rodrigo Solar, quien escribió: “Te amo papá, Dios te tenga en su Gloria”.
Desgraciadamente, aparte de estos datos, son muy pocas las informaciones adicionales que se conocen acerca de este hecho, como lo atestiguó ayer en Punta Arenas, su primo Víctor Zerega. “Estamos muy impactados por lo sucedido y desgraciadamente, no hemos podido conocer más detalles del hecho, salvo que su esposa también fue herida”, indicó.
De hecho, admitió que tampoco hay mayores certezas respecto del motivo de este delito, “si fue un asalto o hubo algo más, pues la situación allá es muy terrible”, expresó.

Quería volver
Zerega recordó a su primo como un hombre de gran vitalidad y lleno de proyectos, quien estudió en el Liceo San José de Punta Arenas y trabajó en ENAP como barrero, recordó. “Cuando dejó Enap, hace ya unos 40 años, se puso a trabajar como camionero y luego se fue a Brasil donde estudió Ingeniería en Petróleo.  Cuando sacó su título, se fue a Venezuela”.
A pesar del tiempo y la distancia, Víctor Zerega recuerda que su primo siempre quiso regresar a Chile, especialmente en los últimos años, cuando la situación se tornó mucho más difícil en aquel país. Recuerda vívidamente su última conversación hace ya un año. “Fue en un tono muy alegre y jovial, como era él siempre. Quería volver a Chile, pero el gran impedimento era que las leyes allá eran muy duras y le hacía muy difícil el poder traerse su capital y eso lo retenía”.
Sin embargo, la violencia en la zona se había tornado muy dura, especialmente en el estado de Bolívar donde él residía. Al 29 de diciembre pasado, ya se registraban 716 asesinatos en lo que iba del año, 30% más que todo el año anterior. “La situación se había tornado muy peligrosa, me comentaba y de hecho, al frente de su casa habían asesinado hace poco a otro vecino magallánico. Cuando su hijo,  Rodrigo, se enteró de la noticia y viajó hasta Puerto Ordaz para hacer los trámites necesarios, tuvo que pernoctar en hoteles cada noche, porque era demasiado peligroso circular por tierra, pasada cierta hora”, recordó.

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