La Corte Suprema, en un fallo contundente del pasado jueves
11 de junio, rechazó un recurso de nulidad presentado por la defensa de los
directores del periódico santiaguino El Ciudadano, Bruno Sommer Catalán y
Sebastián Larraín Saa, condenados en primera y segunda instancia como autores
del delito de injurias graves hechas por escrito y con publicidad en contra del
ex diputado por Magallanes Miodrag Marinovic Solo de Zaldívar.
La decisión del tribunal supremo de justicia dejó a firme la
condena de 540 días de reclusión menor en su grado mínimo; a una multa de cinco
unidades tributarias mensuales (UTM); a las accesorias de de suspensión para
cargo u oficio público durante el tiempo de la condena y al pago de las costas
de la causa que recayó sobre Sommer Catalán y Larraín Saa.
De esta manera y luego de un acucioso análisis de los hechos
contenidos en el proceso, y luego de establecer 19 consideraciones “y lo
dispuesto en los artículos 360, 372, 373 letras a y b, 74, letra e y 384, todos
del Código de Procesal Penal, se rechaza el recurso de nulidad promovido en el
libelo de fojas 2 y ss., por la defensa de los imputados” que pretendía anular
la sentencia dictada por el Tercer Juzgado de Garantía, con fecha 22 de abril
de 2015 “que rola a fs. 51 y ss. De estos antecedentes, los que en
consecuencia, no son nulos”.
La decisión fue adoptada por la Segunda Sala de la Corte
Suprema, integrada por los ministros Hugo Dolmestch, Carlos Künsenmüller;
Haroldo Brito y los abogados integrantes Jean Pierre Matus y Jorge Lagos y se
consignó voto de minoría alguno en la resolución judicial.
Para el abogado querellante Fernando Santelices, la decisión
de la Suprema “es un éxito, ya que esto demuestra cuan injuriosa fue la
publicación, ya que se reconoce y demuestra los daños al ex diputado Miodrag
Marinovic y que fueron realizados de manera irresponsable por estas personas”.
Santelices agregó que “probar este tipo de delitos siempre
es muy difícil. Son muy pocos los casos en Chile donde los responsables de los
medios han sido condenados. Aquí se actuó con dolo y negligencia, ya que los
dichos nunca fueron comprobados y se daño la honra de una persona como es mi
defendido. Ellos tenían responsabilidad sobre el artículo que fue publicado”.
El abogado insistió en que “se pasó a llevar el derecho al
honor, que es un derecho constitucional garantizado. No hubo censura previa y
el medio pudo ejercer el derecho a la información pero lo hicieron de manera
irresponsable y como lo demuestra la propia publicación no hicieron ningún tipo
de control por declaraciones injuriosas”.
La mano oculta de Bianchi
La publicación de El Ciudadano, que algunos sectores
califican como “un vulgar pasquín”, y que dio pie a la querella por injurias y
calumnias con publicidad, se basó en una entrevista que les fue concedida por
el contratista de obras menores Rodrigo Javier Calisto Oyarzo.
No obstante, el 22 de agosto de 2013 el mismo Calisto firmó
ante notario una petición de que no fuera publicado lo mencionado acusando
presiones. En ese documento, Calisto hizo presente que había sido contactado
“por el señor Carlos Bianchi Chelech” para que otorgara una entrevista a un
periodista que venía del norte y trabajaba para El Ciudadano”.
Y en la carta, Calisto Oyarzo agregó que “este señor Bianchi
me pidió específicamente que dijera una serie de cosas y situaciones respecto
del señor Miodrag Marinovic, que eran
falsas y que no correspondían a la realidad; él me dio instrucciones de lo que
tenía que decir. Él me presionó y forzó a que
dijera cosas que no son ciertas, pues tiene facilidad de palabra. Luego en la
entrevista me di cuenta que el periodista solo buscaba hacer daño y destruir en
base a mentiras al señor Marinovic”.
Luego, Calisto explica en
la carta que “quiero señalar que el periodista no iba a publicar nada sin mi
aprobación verbal y escrita, cosa que no ha ocurrido, pues no he autorizado a
que salga nada publicado en dicho medio (El Ciudadano) ni en ningún otro, pues
no es verdad lo señalado”.
Después de anunciar el
envío de la carta a través de un notario al medio ya identificado plenamente,
Calisto reiteró que las aseveraciones formuladas son falsas y que la
publicación de la entrevista carece de su autorización y agregó que “quiero
declarar esto pues estoy arrepentido de haberme dejado engañar por el señor
Bianchi quien me utilizó para desprestigiar a otra persona” y, en forma
lapidaria, finaliza señalando que “eso no se hace y por eso quiero dejar
constancia de mi disconformidad con que se publique nada en ese medio o
cualquier otro donde se use mi nombre”.
Ese mismo día y notario
mediante, Calisto Oyarzo envió otra carta a los directores de El
Ciudadano, Sommer y Larraín, ahora ya condenados hasta por la Corte Suprema, en
que les hacía presente que “hace varios días fui contactado por un periodista
de su medio quien me realizó una entrevista donde por razones sicológicas
debido a la muerte de mi madre hace tres meses, me indujo a decir cosas del
señor Marinovic que no son ciertas”.
Y
posteriormente agregó que “por ello le solicito respetuosamente que no se
publique nada que yo haya dicho o
ustedes pudieran haber mal interpretado pues fue en un contexto absolutamente
inadecuado para hacer declaraciones”.
Pese a
que estas cartas llegaron cuatro días antes de la nueva edición del periódico,
la entrevista fue igualmente publicada.
En el expediente también se mencionó que esa edición impresa
fue entregada por Bianchi y sus seguidores en sectores poblacionales de Punta
Arenas, Porvenir, Puerto Natales y hasta en comunas rurales, con el consiguiente
daño a la campaña electora del ex diputado.