Definitivamente,
pareciera que ciertas personas no quieren entender las consecuencias de
subirse a un vehículo tras haber ingerido alcohol, más aún cuando en
nuestra región hemos sido testigos de fatales accidentes de tránsito,
donde las familias y seres queridos son quienes resultan más
perjudicados por el comportamiento y la conducta irresponsable de unos
pocos.
Peor
aún si a eso le sumamos el actuar indolente de no respetar el toque de
queda, no por una ni por dos, sino que por tercera vez, teniendo en
conocimiento que el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe se
extendió por noventa días más, y que los casos positivos de Covid-19
siguen aumentando día a día.
Precisamente,
esta situación se evidenció durante la madrugada de ayer, cuando un
cabo segundo del Ejército fiscalizó a un chofer que se desplazaba de
manera zigzagueante a bordo de un automóvil marca Hyundai Sonata por
Avenida Eduardo Frei, quien detuvo su marcha al llegar a la intersección
con calle Ignacio Carrera Pinto.
Esto
ocurrió aproximadamente a las 4.40 horas, a veinte minutos de que
finalizara el toque de queda, razón que llevó al funcionario castrense a
controlar al conductor. Menuda fue su sorpresa al momento en que se
percató que el joven no portaba salvoconducto alguno y evidenciaba todos
los efectos de haber ingerido previamente bebidas alcohólicas, pudiendo
apreciar el rostro congestionado, incoherencia al hablar e
inestabilidad al caminar, por lo cual fue necesaria la concurrencia de
una patrulla de Carabineros al lugar.
Más del cuádruple de lo permitido
Al
constituirse el personal policial, se le practicó al sujeto la prueba
respiratoria de alcotest, arrojando ésta más del cuádruple de la
dosificación que indica el estado de ebriedad en una persona, es decir,
3,54 gramos de alcohol por litro de sangre. A la vez, se constató que
nunca ha obtenido licencia para conducir vehículos motorizados.
Tras
ser arrestado en el lugar, el sujeto debió pasar lo que quedaba de
madrugada en la Primera Comisaría, y durante la mañana de ayer
compareció por videoconferencia en la audiencia de control de detención,
instancia donde la fiscal Wendoline Acuña manifestó en los primeros
minutos, antes de exponer los hechos, su intención de enviar a la cárcel
al individuo.
Infractor reincidente
Tras
exponer los antecedentes del hecho, la representante del Ministerio
Público argumentó su petición con la premisa de que la libertad del
imputado, identificado como Sebastián Esteban Saldivia Montecinos,
constituía un peligro para la seguridad de la sociedad.
Aquel fundamento fue validado al recordar que
el 28 de mayo de este año, el individuo también había sido formalizado
por infringir el toque de queda, instancia en la que se le impuso el
arresto domiciliario nocturno. Pese a aquello, no acató dicha medida
cautelar y el viernes 5 de junio, nuevamente, fue sorprendido vulnerando
la restricción de circulación, siendo nuevamente formalizado, quedando
con la misma prohibición de salir de su casa por las noches. Situación
que volvió a quebrantar este lunes, contraviniendo tanto lo dictado por
el tribunal como por la autoridad sanitaria y gubernamental.
Otro
de los puntos en los que se apoyó la persecutora fue en que actualmente
existe otra investigación vigente, que todavía no está formalizada,
pero –según adelantó- también sería por un delito de conducción en
estado de ebriedad, el cual habría acontecido el 24 de mayo del presente
año.
Por
el contrario, la defensora penal Vania Cáceres se opuso a la prisión
preventiva solicitada por el ente acusador, arguyendo que imponer la
medida cautelar más gravosa en este caso
resultaba ser desproporcionada, considerando que su representado no
registra prontuario delictual ni anotaciones penales anteriores, por lo
que sugirió que se decrete en su contra un arresto domiciliario total.
Tras
el debate de rigor, el magistrado Pablo Miño optó por ponderar los
argumentos de la fiscal, y resolvió enviar a la cárcel a Saldivia
Montecinos, estableciendo un plazo de 45 días para sustentar la respectiva investigación.