Desgarrador testimonio de mujer agredida: “Mi ex pareja me pudo haber matado”

Con las
evidentes marcas de la violenta agresión que sufrió por parte de su ex pareja,
una joven mujer entregó testimonio de los difíciles minutos que vivió al ser
agredida.

O.A., quiso
hacer público su caso para evitar que este tipo de hechos continúen
repitiéndose, enfatizando en el drama que muchas veces se esconde en los
hogares de Magallanes y en las cifras que dan cuenta de cientos de casos
anuales, algunos de ellos con víctimas silenciosas que jamás se atreven a dar
el paso para revelar su realidad.

Cuenta que
hace algunos días su ex pareja, de iniciales C.B.B., de 38 años, la invitó a su
casa a compartir con amigos. “Es mi ex conviviente, quien anteriormente me
había estado enviando mensajes;  yo,
incluso, le consulté por un tema mecánico de mi vehículo. En su casa habían
tres amigos más y él estaba muy borracho. Estuve un rato hasta que me escondió
mis llaves antes que se vayan todos, momentos en que me dijo que tengamos relaciones
en ese lugar, a lo que no accedí. Una vez que me negué e intenté irme me
escondió mi teléfono. Cuando se fueron 
todos insistió en tener relaciones conmigo y yo seguí negándome. Me
trató de tomar por la fuerza, me quedaron marcas y empezó una discusión, donde
le hice ver que me hacía daño. Le pedí que me soltara, pero me tomó y empujó
fuera de la casa, luego fue hasta mi auto y me destrozó el parabrisas. Ante
esto intenté defenderme, fue una lucha constante, y nunca dejé de pelear”.

Visiblemente
afectada por su propio relato, O.A. dijo que la agresión continuó: “Me pateó y
después me arrastró del pelo por la calle, pedí auxilio y nadie me contestó… Me
tapó la boca y me metió a un quincho donde intentó asfixiarme. Cuando llegó
Carabineros estaba sucediendo eso”.

Sin embargo,
dice que su mayor sorpresa fue cuando el personal policial la detuvo a ella.
“Cuando estoy en el piso llamó por teléfono a uno de los amigos que se fueron
más de media hora antes de la agresión. Al llegar Carabineros me dice ‘párese
de ahí señora’. Fue un momento confuso, de frustración, de histeria, lo
reconozco…  El amigo que llegó dijo que
era testigo y que vio todo, por eso fue que me detuvieron sin que me
preguntaran, siendo que yo era la víctima. Ese testigo fue clave para que me
detuvieran, pero ¿cómo yo voy a romper los vidrios de mi auto? En el hospital
no me constataron bien las lesiones, y a él tampoco le tomaron la alcoholemia.
Al sargento lo encaré para preguntar por qué no me pidieron mi cédula de
identidad, pero todos se lavaron las manos”.

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