En algunas semanas más se cumplirán ya diez años desde que Rubén Zúñiga Hurtado fue visto por última vez por sus seres queridos, antes de que decidiera irse a cazar al sector Canelo, ubicado a varios kilómetros de Punta Arenas, desde donde no volvió.
En un verdadero enigma policial se convirtió el caso, que mantiene ya por varios años a los familiares viviendo con una enorme pena en el corazón.
Andrea Zúñiga, hermana de Rubén, conversó con Diario El Pingüino sobre lo ocurrido, y lo que creen que puede haber pasado, señalando que viven con la angustia de no poder tener la paz, pese a que las opciones de que su hermano aparezca con vida son escasas.
¿Cómo recuerda que ocurrieron los hechos?
“Mi hermano salió a cazar junto a dos conocidos el sábado 31 (de agosto) al mediodía y al otro día, el primero a las 7 de la mañana, nos llegaron a avisar que mi hermano había desaparecido y que la camioneta en la que había ido a cazar junto a dos conocidos se había dado vuelta y mi hermano no aparecía. Nosotros vivíamos con mis papas, mi hermano, mi hijo y yo. Rubén trabajaba en Asmar como ocho años, trabajaba bien, le gustaba salir a cazar, para él era un deporte común. Siempre iba al sector Canelo, tenía su camioneta doble tracción, era el hijo mayor, con 35 años, y tenía todas sus cosas para cazar en regla, sus permisos y todo. Siempre avisaba que si se demoraba dos horas más de lo normal para que no nos asustemos porque subía la marea del río, y no cruzaría así, por lo mismo no nos sorprendía que llegara tarde, era algo que no era extraño, pero sabíamos que podía llegar al día siguiente”.
-¿Qué es lo que más sorprendió de la noticia de la desaparición?
“Llegaron a avisarnos unos conocidos de mi hermano a la casa, y entre ellos había uno de los sujetos que andaba con él. Una de las personas que andaba con mi hermano era su compañero de trabajo, y el otro era conocido de este tipo. Mi mamá estaba ese día en la casa, mi papá estaba trabajando en Tierra del Fuego, así que tuvimos que avisarle como pudimos, son nueve horas de viaje hasta su puesto de trabajo pero se vino de inmediato. A mí me sorprendió que Carabineros no nos haya avisado nada a nosotros, sino que llegaran los amigos. En una estancia había un teléfono satelital, con el que se contactaron con Carabineros para informar lo que ocurrió y también llamaron a un amigo para avisarle”.
-¿Qué recuerda de cuando llegó al lugar donde había desaparecido su hermano?
“Cuando llegamos estaba el GOPE. Era un día horrible, estaba lloviendo, el río estaba muy feo, torrentoso. A la camioneta se le veían las cuatro ruedas hacía arriba, estaba volcada y en ese instante nos dijeron que mi hermano tuvo el accidente cuando supuestamente venía de vuelta. Estas dos personas lograron salir, una de 54 y 57 años respectivamente. Las dos personas se ayudaron entre ellos, uno supuestamente llegó a la orilla, y el otro al momento que se volcó la camioneta quedó arriba y el que estaba en la orilla le tiró un pantalón de buzo y con ese lo saco”.
-Su hermano mantenía un rifle, ¿apareció?
“El GOPE me dijo en un inicio que mi hermano podría estar debajo de la camioneta o en el interior de ésta, eso era lo que ellos creían. Sucede que cuando dieron vuelta la camioneta mi hermano no estaba adentro. El rifle de mi hermano tampoco se ubicó en el momento, fue después, cuando se hizo una maniobra con las autoridades de la época y se desvió el río para secarlo y buscar; ahí apareció el rifle, el que estaba roto en la culata, lo que podría ser por el volcamiento pero también por un golpe”.
-¿Como fueron los primeros meses de búsqueda para ustedes?
“Mi mamá se fue con unos tíos que se consiguieron un vehículo. Yo dejé a mi bebé con su abuela y nos fuimos con una amiga al lugar y presentamos una denuncia por presunta desgracia ante Carabineros de Río Seco. Estuvimos durante seis y ocho meses caminando, buscando, con pescadores, compañeros de trabajo de mi hermano, fueron Bomberos, Ejército, realmente se movieron muchos recursos”.
-¿Qué les ha parecido extraño en el caso?
“Una de las cosas extrañas es que no se encontró nada de lo que mi hermano llevaba puesto, zapatos, polerones ni nada, sólo apareció lo que llevaba suelto en la camioneta y las dos personas que iban con él, resultaron ilesas. Cuando llegamos la gente de la estancia tenía una fogata y ahí estaban. La gente de la estancia dice que ellos se fueron, pero no vieron pasar la camioneta por el río. Antes habían estado conversando, comiendo y compartiendo con la gente de la estancia; cuando se fueron dicen que no se percataron de las luces de la camioneta, y según lo que dicen es que se acercaron a ver y vieron la camioneta volcada, dando aviso”.
Agrega que su hermano “salió para volver a su casa el 2007, y no volvió nunca más. No sabemos qué pasó con él, pensamos que estas personas tienen que saber algo y no lo dicen. Ellos se acercaron lo mínimo a nosotros, pero después de eso no hay llamadas. Ellos tienen familia, uno se pone las manos en el corazón y dices, ahora tengo mi familia, a mis hijos a mis nietos, pero a mi hermano le truncaron la vida en el viaje. Nosotros sabemos que debe haber una verdad, y que algún día se tendrá que saber, porque no se pudo haber desaparecido como por arte de magia. El río se secó, se desvió, y en ese desvío fue que apareció el rifle con la culata rota, estaba llena de humedad, lo que quiere que decir que estaba mucho tiempo ahí y uno piensa cualquier cosa con eso. Entonces hay una tremenda incertidumbre, una familia que se desarmó. Seguimos tratando de hacer la vida, pero mi papá perdió a su hijo mayor, al varón. Mi padre está con problemas de salud, de hipertensión y problemas generales. Mi mamá sigue con anti depresivos y medicamentos para dormir”.
-Cuando ocurrió lo de su hermano su hijo era pequeño, ¿Cómo reacciona ahora, cuando ya han pasado diez años?
“Mi hijo, en ocasiones conversa, se acuerda, piensa en su tío. Tiene recuerdos porque nació en la casa, toda la vida vio a su tío. Pregunta por recuerdos cuando lo iba a buscar al jardín, para el cumpleaños, los saludos que tenían los dos, y de repente me pregunta qué le pasó, qué le hicieron, por que no llegó nunca más. Él se creció con el dolor y sin querer hicimos que se saltara etapas, porque vivió desde los cuatro hasta los seis u ocho años preguntándose por qué se fue”.
-¿Creen que el caso fue olvidado?
“Creemos que sí, porque en las mismas noticias de los desaparecidos nunca sale mi hermano, siendo que fue un caso emblemático, donde se movió la Armada, Ejército, Municipio, la Intendencia, y muchos recursos. Estuvimos con un abogado que hizo bien poco, que no nos ayudo en nada y el mismo abogado salió hablando de los casos en Chilevisión, pero no se acordó de mi hermano”
-¿Existen aún la esperanza de encontrarlo con vida?
“Es muy extraño que no se haya encontrado, algo tiene que haber que hace que esto no se pueda saber, que se hiciera una búsqueda grande, de meses y de un rato para otro se cierra sin respuestas. Las mismas personas no se acercaron más. Sabemos que se han cambiado de domicilio. Lo que uno dice es que si uno tiene algo guardado por qué no lo dice, para que mis papás estén en paz. Yo sé que no lo vamos a encontrar, y restos de su cuerpo tampoco, porque hay que tener los pies en la tierra, pero quiero que mis padres terminen sus últimos años con paz. Le robaron diez años de pena, diez años de incertidumbre es terrible, sin saber lo que pasó”.
-¿Han recurrido a síquicos o similar?
“Hemos contactado a videntes y tenemos respuestas. Nos dicen que no fue un accidente, coinciden en que no se han dicho varias cosas, pero no lo han podido posicionar por la gran magnitud del territorio. En la época el río era angosto, y era muy difícil que pasara algo así. El mismo dueño de la estancia ha pasado toda su vida por el río y lo que más ha ocurrido es que lo ha movido un poco y no ha vuelto a haber un accidente”.
-¿Cuál es la mayor incertidumbre?
“Mi hermano pasó y la camioneta la volcaron después. Existe otra persona desaparecida en el sector, el señor Almonacid, que es un pescador. Como no va a saberse lo que ocurrió, que digan si hubo un altercado, que se les pasó la mano, no sé, uno piensa cualquier cosa, pero no hay ninguna respuesta. La gente con una retro excavadora trabajó en el río seco y no encontraron nada. Los mismos pescadores, gente que conoce los movimientos del mar, que conoce hasta los horarios de las mareas, se metieron en el momento, nos ayudaron a hacer los recorridos por las orillas, caminamos kilómetros y kilómetros, pero no encontramos nada”.
-¿Cómo evalúan el apoyo de las autoridades?
“El apoyo de las autoridades en su época fue bueno. La empresa Asmar nos ayudó mucho y después de eso nunca han dejado de estar presentes de una u otra forma, ayudando las veces que hemos requerido algo. Carabineros estuvo presente, pero para mí es malo que no nos hayan avisado en el momento de lo ocurrido. La Intendencia nos ayudó tomando determinaciones importantes, de movimiento de maquinarias y recursos”.
-¿Visitan el lugar donde se perdió su hermano?
“Nosotros vamos regularmente, una vez al mes. A veces siento que estamos con él, con el hecho de ir, de regarle las flores, hay una animita que hicimos en el lugar, la que está ya cerca de ocho años. Mi hermano no tuvo hijos y créeme que deseo que haya un hijo de mi hermano, sería lo que nos quedaría de él. Sería una forma de entregarle el cariño que no podemos darle para fechas importantes. Él estaba de cumpleaños el 11 de julio, fue muy complicado, al igual que Navidad y Año Nuevo, no volvió a ser lo mismo. Uno trata de evitar las lágrimas, de no hacer esos momentos tan tristes por el tema de mi hijo. Seguimos muy unidos como familia, no puedo separarme de mis padres, tenemos un apego muy grande”.
– ¿Qué mensaje le entregarían a la gente, a las autoridades?
“A las autoridades que por favor no se olviden de Rubén Zúñiga Hurtado, quien se desapareció el 1 de septiembre del 2007. Ya son 10 años desaparecido, es una persona no es un número más, tiene a sus papás, de 72 años mi mamá y de 69 el papá, son un matrimonio que llevan 45 años de casados y han tenido que sobrellevar esto. Hay gente que se ha vuelto loca, que se han separado, que han caído en el alcohol y se pueden trastornar, ellos no, están juntos, lloran juntos y por mi hijo tratan de salir adelante. Mi hijo es igual a mi hermano, es calcado a él, y eso los mantiene de pie”.
Ahora, la familia hará una misa conmemorativa por los diez años de la desaparición del joven, quien durante ocho años trabajó como tornero en Asmar Magallanes. La familia espera que se pueda reabrir la causa, que puedan sumarse algunas diligencias, con la esperanza de que se sepa lo que ocurrió entre la noche del 31 de agosto y la madrugada del 1 de septiembre en el sector de Canelo.