Empresas piramidales: 3 emblemáticos casos de negocios que prometían ganar millones

Es decir, con el dinero de los últimos que entran en el sistema pagan
a los primeros que entraron en dicho sistema. Estas empresas no invierten el
dinero en las inversiones que dicen hacerlo, simplemente se dedican a dar el
dinero de los nuevos a los antigüos “inversores”, quedándose con una parte.

Inicialmente el sistema funciona porque al principio entra poca gente
y eso hace que haya más “inversores” nuevos que antigüos, lo que permite que
con el dinero de muchos (los nuevos) puedan pagar a unos pocos (los antigüos)
el dinero que pusieron más los “beneficios” prometidos. Pero a medida que va
creciendo el sistema se acerca su final, ya que llega un momento en el que ya
les resulta muy difícil engañar a gente nueva y eso hace que los nuevos no sean
“muchos” sino “pocos” en comparación con la gente que tiene que empezar a
cobrar en el futuro cercano. Llegado ese momento crítico las personas que
montaron el sistema desaparecen para siempre con todo el dinero que esté en
esos momentos en su poder y ya nadie más cobra lo prometido.

El caso de AC Inversions, que considera la presunta estafa a cerca de
5.000 personas por un monto avaluado en 15.000 millones de pesos, y entre los
cuales hay varios magallánicos, hizo recordar otras situaciones en las que bajo
una estructura piramidal, compañías de dudoso giro operan en base a grandes
inversiones de incrédulos que creen en la promesa de ganar dinero fácil, y que
en el último eslabón de la cadena, son los que más pierden.

Una nota de Thomas Salvo, en Diario La Nación, recuerda tres de los
casos más emblemáticos ocurridos en el país.

Los “quesitos mágicos” de
Madame Gil

El caso más emblemático sucedió hace casi 10 años, cuando Gilbert Van
Erpe, recordada como “Madame Gil”, ofrecía un negocio fácil y rentable a cambio
de una inversión mínima cercana a los $260.000.

La mujer entregaba unos kits de fermento láctico, los que había que
mezclar con leche, filtros de seda y pañuelos de papel. Posteriormente, al
obtener una especie de “quesitos”, éstos serían exportados a Francia para la
fabricación de cosméticos, recuperando en un 100% la inversión.

Como es normal, los primeros inversores tuvieron ganancias del
trabajo, por lo que comenzó a correrse la voz sobre el éxito de la empresa
Fermex, logrando expandir el emprendimiento durante los años 2004 y 2005.

La posibilidad de dinero fácil llamó inmediatamente la atención de
personas que en algunos casos gastaron todos sus ahorros, e incluso pidieron
préstamos para invertir en el negocio de Van Erpe.

Pero su realidad era muy distinta a la promesa inicial. Se develó que
el valor real de los kits que la francesa entregaba era de cerca de $28.000,
además de que en realidad los quesitos no eran tan mágicos, pues de lo
contrario no hubieran terminado en una bodega abandonados.

“La Célula”

En 2008, varias denuncias en la ciudad de Concepción despertaron las
alertas. Si bien se trataba de un juego, coincidía en dos características
centrales de una empresa piramidal: la masividad que tomó gracias al boca a boca
y que el último eslabón de la cadena era el perjudicado.

Esta extraña forma de captar dinero, llevaba a apostar sumas cercanas
al millón de pesos a cada participante, dinero que quien ingresaba al juego
siempre perdía, y su forma de “recuperar” el dinero era atrayendo a más
jugadores.

El fiscal especializado en delitos económicos de la época, Mauricio
Lártiga, advertía que dicha práctica caía en el delito de estafa y posiblemente
usura, pues involucraba préstamos con fuerte cobro de intereses.

Cremas de rejuvenecimiento

Jeunesse, empresa que llegó al país en 2014, en poco tiempo registró
miles de socios en una cadena que también prometía grandes sumas de dinero y
viajes. Pero así de rápido como se instaló, comenzaron a surgir resquemores
entre quienes decidieron arriesgarse con este llamativo emprendimiento.

La idea de la empresa, como muchas otras de este tipo, era crear una
amplia red de distribuidores para posicionar un producto con el incentivo de
viajes a distintos países hasta ganar dinero por atraer personas y aumentar la
red de vendedores.

Internet fue el espacio donde las primeras personas expresaron su
descontento, contando experiencias personales y afirmando que se retiraron por
irregularidades y contradicciones entre las prácticas y lo que les habían
ofrecido inicialmente.

Amenazas luego de dejar el negocio, demoras en la recuperación de la
inversión, algunas conductas manipuladoras de personas ligadas a la empresa y
cuestionada calidad de los productos, que no estaban aprobados por el ISP,
fueron algunas de las acusaciones de un negocio que no alcanzó a transformarse
en una estafa como las anteriores, pero que hizo pasar varios malos ratos a
quienes conocieron la empresa desde adentro.

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