“Ellos
estaban buscando a una persona con la que pudiesen hablar en creole
(dialecto haitiano), porque estaban buscando trabajo luego de ser
despedidos.
Así los conocí yo”, relató María Belén Davey, dirigenta
vecinal natalina que se encargó de denunciar las pésimas condiciones en
que vivían ocho ciudadanos de nacionalidad haitiana en la localidad de
Seno Obstrucción, en la provincia de Última Esperanza.
El
tema radicó en cómo y por qué estos ocho trabajadores extranjeros
habían quedado desempleados y estaban en búsqueda de un traductor que
lograra transmitir lo que ellos querían contar.
La
respuesta, celular en mano y ocupando el traductor de Google, dejó sin
palabras a María Belén Davey. No podía creer que lo escuchado estuviese
ocurriendo cerca de Puerto Natales, donde ella es la presidenta de la
Unión Comunal de Juntas de Vecinos.
“El
ex jefe les hizo firmar una renuncia voluntaria y ellos andaban
buscando quién les podía enseñar español para conseguir trabajo, porque
si a ti te despiden necesitas tener un contrato indefinido para tener tu
documentación migratoria para estar en el país.
Entonces, nos juntamos.
Con mi inglés asqueroso, porque no sé hablar ese idioma, tratamos de
comunicarnos. Y mediante el celular y el traductor de Google, pudimos
comunicarnos casi con monosílabos, pero pudimos hablar. Les pregunté
cuándo habían llegado, cómo soportaban el frío, porque andaban muy
desabrigados, lo único que tenían eran guantes para las manos.
Me
respondieron que antes trabajaban con un tal Jaime. Intrigada, les
pregunté con quién, y ahí ellos me mostraron unos videos. Ahí dije no,
eso no puede ser cierto. No puede estar sucediendo esto en Puerto
Natales. Ellos me contaron que los hacían trabajar todas las horas que
había luz. Trabajaban, trabajaban, trabajaban. Les descontaban la
comida, las botas para su labor, hasta los pasajes con los que llegaron a
la región”, contó Davey.
Pero lo más grave no era eso, sino cómo vivían y lo que tenían que hacer en más de una ocasión.
Según
la dirigenta comunal, Mickenson Celestin, Vibradege Vergilas, Charles
Hobert Benoit, Wisnor Vital, Baptiste Israel Jean, Georges Jonas,
Jordany Pierre y Clermanceau Sherlo vivían a la intemperie, si
necesitaban orinar o excretar tenían que realizarlo al aire libre,
tenían un baño que no contaba con techo y su inodoro consistía en tablas
de madera y no contaban con agua potable, siendo el agua del río más
cercano su fuente de hidratación.
Sin
embargo, existe otra parte, incluso más grave: “Lo que pasa es que, por
otro lado, hoy está en investigación, por parte de la Fiscalía y la
Policía de Investigaciones respecto de las condiciones en que ellos
llegaron acá. Ahí, eventualmente, podría haber una situación de trata de
personas, porque aún no se sabe la forma en que ellos fueron
contactados por estos empresarios de Puerto Natales”.
El
teniente de la Segunda Comisaría de Puerto Natales, Jonathan Jiménez,
explicó la situación vivida y la denuncia que recibieron en sus oficinas
respecto de este hecho.
“No
le puedo entregar datos muy específicos al respecto. Por ejemplo,
vivían en unas pseudo casas, construidas con tablones y forradas con
nylon, dormían
en camas hechas de palos, no tenían agua potable para el consumo. Más
que eso no le puedo decir. Nosotros acogimos la denuncia y pusimos todos
los antecedentes a disposición del Ministerio Público, en este caso la
Fiscalía de Puerto Natales.
Actualmente, es un proceso de investigación
el cual se está llevando a cabo. Con el tiempo y los plazos que la
Fiscalía dispone. El caso gira en relación con las condiciones
laborales”, dijo.