Desde hace diez días que un hombre que vivía en una precaria mediagua duerme a la intemperie, luego que su humilde morada resultara destruida tras un incendio que el propio afectado afirma que fue intencional.
Víctor Manuel González Maldonado, de 57 años, la mañana del 21 de noviembre pasado se encontraba durmiendo junto a sus perros al interior de su mediagua ubicada en un sitio eriazo, a un costado de la Población Las Vertientes, frente a la calle Río Verde a la altura de la esquina con Pasaje Río Santa María, y según sus propios dichos sus perros lo despertaron para lograr salir del lugar, percatándose que otra persona le había prendido fuego a su modesta construcción. “Cuando me quemaron mi casita me dio una impotencia, me dio rabia y estuve en el hospital antes de ayer, ya que tengo úlcera nerviosa. Hay una persona del sector que me prendió fuego y yo estaba adentro con mi perrita, ‘la Palomita’, que me empezó a rasguñar la cara y cuando me desperté estaba abrazado en fuego. No sé por qué la quemaron, pero siempre me vienen a amenazar, no sé qué quieren, que me vaya de acá. Otra cosa que me sacaron fue mi chaqueta donde tenía mis documentos, así que ahora no tengo nada de mis papeles”.
El hombre, que antiguamente trabajó como albañil y en faenas de pesca, y que además es oriundo de Calbuco, dijo que se encuentra durmiendo en el mismo lugar donde resultó destruida su casa, pero al aire libre. “He recibido ayuda de Puro Corazón (agrupación cristiana) que me trae comida, y otras personas que me vienen a ver, de la Municipalidad no me han prestado ayuda, aunque me dijeron que me iban a hacer una construcción pequeña”.
Triste historia
El hombre que está en situación de calle señaló que “desde el año 2007 me separé de mi esposa, tengo hijos y nietos. Yo les dije que hasta ahí llegábamos y así fue. Tuve una hija que el año 2003 falleció a los 17 años (entre lágrimas), dicen que cayó en una tina con agua en un ataque de epilepsia, ella falleció en Puerto Montt, ahí yo estaba trabajando acá en Punta Arenas y mi otra hija me avisó lo que había pasado, ahí no supe qué hacer, ahora me quedan cuatro hijos. Debo reconocer que tengo problemas con el alcohol, pedí ayuda, pero después me arranqué porque colocan algo en el brazo”.