En libertad cumplirá condena mujer que inició sexualmente a su hija

A una pena de tres años en libertad vigilada intensiva fue condenada una
mujer de 33 años por el delito de abuso sexual en contra de su hija de 10 años.

Tras el procedimiento abreviado al que se arribó la semana pasada en el
Juzgado de Garantía de Punta Arenas, donde la madre de la menor aceptó los
cargos de la Fiscalía evitando ir a un juicio donde arriesgaba una pena de
cinco años y un día, ayer en el mismo tribunal el juez Juan Enrique Olivares
Urzúa
entregó la sentencia, en la que señaló que “se condena a la pena de tres
años y un día de presidio, la que se sustituye por la libertad vigilada
intensiva. A la privación de la potestad que tuviese con respecto a la menor
víctima, así como la privación absoluta de todos los derechos le confiere la
ley en su calidad de madre de la menor”.

Hechos

De acuerdo con los antecedentes recabados tras la
denuncia recibida en Santiago, los hecho ocurrieron en Punta Arenas a fines del
año 2013, en circunstancias que la menor víctima, de 10 años, se encontraba al
interior del domicilio que compartía con su madre y su conviviente, un
ciudadano colombiano. Según indica la acusación, la imputada y madre de la
menor la sentó en la cama para que su pareja, el ciudadano extranjero, le
realizara actos de significación sexual. Tras los tocamientos, la menor se fue
al baño y al regresar se encontró con su madre y el extranjero manteniendo
relaciones sexuales.

La investigación comenzó tras una denuncia realizada
en la comuna de San Miguel, en la Región Metropolitana, ante Carabineros,
fechada el 9 de febrero de este año por la abuela de la víctima, quien indicó
que su nieta le contó que su madre la obligó a tener sexo oral con su
padrastro, mientras que ese mismo día, pero horas más tarde, la propia imputada
llegó hasta dependencias de la Fiscalía de Punta Arenas para autodenunciarse,
señalando que “a fines de 2013, en mi casa decidimos con mi pareja tener una
conversación con mi hija para enfrentar su sexualidad, luego de descubrir que
veía páginas pornográficas. Conversamos con ella y ella me indicó que quería
saber cómo era tener sexo a los diez años. Decidimos que mi pareja le realizara
sexo oral, mientras yo estuve ahí. Cuando terminó, mi hija me dijo que era muy
pequeña para entender eso y que iba a esperar que creciera. En julio de 2014
terminamos con mi pareja y se volvió a Colombia. Mi hija le contó a mi madre lo
que había pasado y no lo negué, porque era verdad, asumo mi error y estoy
dispuesta a enfrentar mi responsabilidad”.

El ciudadano colombiano no fue formalizado, ya que retornó
a su país.

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