Encarcelan a sujeto que fue delatado y sindicado por dos compradores como traficante de marihuana

Una
discusión por celos entre una pareja de pololos dejó en evidencia un
delito de microtráfico de marihuana al interior de una cabaña en la
población Playa Norte. Fueron los gritos y el estruendo de un vidrio
quebrado los que alertaron a la propietaria de aquellos inmuebles, quien
solicitó la concurrencia del personal de Carabineros, los que al llegar
e ingresar a las cabañas se encontraron con varios envoltorios
contenedores de droga, iniciándose así un operativo que terminó con la
detención de tres jóvenes, y su posterior formalización.

Según
los antecedentes narrados por el fiscal Manuel Soto, los hechos
ocurrieron cerca de las 8.20 horas del martes 7 de julio, mientras
personal de la Primera Comisaría de Punta Arenas diligenciaban una
denuncia por lesiones y daños, concurrieron a un domicilio localizado en
calle Julia Garay Guerra, siendo atendidos por los imputados
identificados como Nicolás Claudio Igor Saldivia y Polette Franchesca
Gómez Agüero, observando que en ese lugar había marihuana, por lo que se
contactaron con el fiscal de turno, quien dispuso la concurrencia del
personal antidrogas OS-7.

Al
llegar, y con previa autorización de entrada y registro voluntario, el
equipo especializado encontró al interior de dos cabañas que habían
arrendado los imputados 28 envoltorios de papel, además se halló una
bolsa con marihuana a granel, una balanza digital y 94 mil pesos de
dinero en efectivo. El peso total de la droga incautada fue de 35,5
gramos.

Posteriormente,
siendo las 16.50 horas, en cumplimiento con diligencias investigativas
emanadas desde la Fiscalía y con la autorización correspondiente, los
efectivos policiales ingresaron a un inmueble ubicado en calle Daniel
Briceño, donde reside el tercer imputado de nombre Sady Andrés Morrison
Saldivia, quien mantenía en su interior una dependencia completamente
adaptada con un sistema indoor altamente sofisticado, con todo su
equipamiento, además de una malla de secado con marihuana a granel, una
balanza digital y múltiples contenedores con la sustancia ilícita. En
total, la droga decomisada fue de 2,670 kilos.

Respecto
de los primeros individuos se les formalizó por el delito de
microtráfico, mientras que a Morrison Saldivia se le formularon cargos
por tráfico de drogas. En el mismo contexto, el Ministerio Público
solicitó enviar a la cárcel a este último y a Igor Segovia, mientras que
en torno a la joven se pidió sólo el arraigo regional.

 

Pololos delataron a Morrison

Para
fundar su requerimiento, el persecutor dio cuenta de una serie de
antecedentes partiendo con la denuncia inicial por violencia
intrafamiliar que fue realizada por la propietaria de las cabañas que le
arrendaba a la pareja involucrada, quien momentos antes escuchó gritos
producto de una discusión fuerte. Al llegar Carabineros, entraron con la
dueña a una de las cabañas encontrando en el baño parte de la sustancia
ilícita, para luego dar con los arrendatarios que tenían lesiones
visibles y se encontraban en evidente estado de ebriedad, que discutían
por celos y no quisieron constatar las lesiones ni denunciar este hecho.

Tras
prestar declaración, tanto Igor Segovia como Gómez Agüero manifestaron
que el 3 de julio habían adquirido 20 gramos de la sustancia ilícita por
la suma de 200 mil pesos de parte del imputado Morrison. Tras

una serie de pesquisas se logró dar con el domicilio de este último,
comenzando con las gestiones con la Fiscalía para allanar dicha
propiedad, lo que se concretó durante la tarde del martes en compañía
con funcionarios del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE).

 

Comercializaban por redes sociales

En
el testimonio de Igor Segovia, éste reconoció haber comprado la droga
el día antes mencionado, y durante esa noche su polola –la imputada-
dosificó la marihuana con la finalidad de venderla y poder sobrevivir,
porque ella se había ido de su casa. Además reveló otros hechos y
posibles personas que estarían involucradas en la investigación por
tráfico de drogas, lo cual quedó en reserva y no se difundió en la
audiencia. Respecto a la venta, se indicó que se comercializaron a lo
menos 7 envoltorios por medio de las aplicaciones Instagram, Grindr y
Whatsapp.

Por
otra parte, Sady Morrison reconoció en su declaración que hace dos años
que cultiva cannabis sativa en la casa de su abuelo, adaptando un
invernadero para una cantidad total de 60 plantas, y a la fecha había
producido cuatro cosechas. Además admitió que vendía marihuana por medio
de Whatsapp.

El
fiscal Soto relató asimismo que tanto la mujer como Morrison no
registran condenas, mientras que Igor ha sido condenado por los delitos
de conducción bajo la influencia del alcohol y dos vec
es por microtráfico.

Pese
a que los defensores Marcos Ibacache (por Morrison) y Ramón Bórquez
(por los otros dos) se opusieron fervientemente a la imposición de la
medida cautelar más gravosa para sus representados varones, argumentando
que ellos colaboraron sustancialmente con la investigación y que Igor
no tendría participación en el ilícito de microtráfico, el magistrado
Franco Reyes optó por enviar a la cárcel a Morrison, decretar arresto
domiciliario total para Igor y el arraigo regional para Gómez, fijando
un plazo de 60 días para sustentar la investigación.

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