Hace un par de días, Karen
Cáceres, hermana del teniente de Gendarmería Álvaro Cáceres, emitió una emotiva
carta refiriéndose a lo acontecido con su hermano, quien perdió la vida en
Punta Arenas, específicamente en el Hospital de las Fuerzas Armadas.
Aún no existe un pronunciamiento
referente a la investigación que se está desarrollando en el centro
asistencial, ante una eventual negligencia médica, lo que mantiene aún a la
familia fundida en el dolor de haber perdido al oficial de 38 años.
En la misiva, la hermana acusa
claramente de que los antecedentes cardiacos que mantenía su hermano desde hace
algún tiempo, y que fueron detectados en el mismo centro asistencial no fueron
tomados en cuenta, lo que sería a su juicio la primera negligencia en la que
incurrieron en el centro asistencial.
La carta
“El pasado 8 de abril fue, sin
duda, el día más doloroso de nuestras vidas. Tuvimos que enfrentar la
inesperada pérdida de nuestro hermano Álvaro Cáceres Mosqueira (Q.E.P.D) a sus
jóvenes 34 años. Pese a que en agosto del año 2016, Álvaro, había presentado
una afección al corazón (Miocarditis Viral, según diagnóstico emitido en esa
oportunidad), nunca pensamos en la posibilidad de que ocurriera este desenlace.
El día sábado 8 de abril mi hermano comienza a sentir, a eso de las 12 del día,
un intenso dolor en el pecho y le indica a mi cuñada que concurran al Hospital
Naval (Hospital que tenía su ficha clínica y registro de sus controles), lugar
adonde se dirige manejando personalmente. Ingresa al centro de salud a eso de
las 12:30 Hrs., donde es atendido en el servicio de Urgencias por el “Doctor”
Carlos Fredes S., quien le diagnostica una CONDRITIS (Inflamación de
Cartílagos, en Esternón) indicándole la administración de una ampolla de SYNDOL
(Ketoloraco, analgésico contraindicado en problemas coronarios), pese a la
insistencia de mi cuñada para que considerara los antecedentes clínicos de
Álvaro, ya que había presentado problemas cardíacos previos que fueron tratados
en el mismo hospital. Frente a la insistencia de Aracely (esposa), el doctor le
señala que las situaciones previas “no tienen relación” con el cuadro que
presentaba mi hermano en ese momento, reafirmando que “no era nada”, solamente
una inflamación y dándolo de alta alrededor de las 13.06 hrs., mientras a
Álvaro se le agudizaba cada vez más su dolor en el pecho.
Debido a poca accesibilidad del
doctor y en virtud de que mi hermano ya había sido dado de alta, decide esperar
un rato sentado afuera de urgencias para que hiciera efecto el medicamento.
Álvaro solicita salir a tomar un poco de aire, sin embargo, no es capaz de
mantenerse en pie y comienza con vómitos, por lo que mi cuñada decide
reingresar a urgencias con él. Al entrar nuevamente al recinto, Aracely llegó
con él “colgando” ya que ningún funcionario del hospital la ayudó en ese
momento, sólo un par de pacientes que estaban en el lugar le colaboran y
solicitan una silla de ruedas. Mi cuñada pide desesperadamente ayuda, debido a
que Álvaro no era capaz de sostenerse solo, es aquí donde recién se acerca un
funcionario (Técnico Paramédico) para decirle a Aracely que lo lleven a un box
de espera, sin implementación, para recostarlo en la camilla. En este segundo
ingreso, en ningún momento se acerca el “Doctor” Carlos Fredes S. a asistir a
mi hermano, solamente llega un enfermero a monitorear su corazón y le indica a
mi cuñada que ese procedimiento “lo estaba haciendo por su cuenta”, para que se
quedara tranquila. Con la angustia de la situación, y frente al dolor
desgarrador que manifestaba mi hermano, mi cuñada se mantuvo en todo momento
junto a su esposo, pese a la insistencia de los funcionarios que se acercaban
solamente para exigir que Aracely se retirara del lugar, funcionarios que
dejaron a mi hermano solo en la camilla, especialmente el “Doctor” Carlos
Fredes quien, ni siquiera, tuvo la intención de acercarse él para monitorear
cómo había evolucionado, dejándolo con las mínimas atenciones y cuidados, pese
a la gravedad de su situación y a la ayuda desesperada que pedía para que
calmaran su dolor. En esos instantes, tan cruciales y de profundo dolor, el
hospital y en consecuencia el médico de turno (pese a tener instalaciones y
equipos adecuados), no se dignaron a prestar las atenciones que mi hermano
requería, ya que a juicio del “supuesto” médico, no era nada más que una
inflamación del esternón. Esta tensa e injusta situación se mantuvo hasta
alrededor de las 15:50 hrs., hora en que el corazón de Álvaro deja de latir, en
los brazos de su esposa Aracely, en un box de espera y sin ningún médico cerca,
ya que el “médico” que tenía la responsabilidad de velar por la salud de
Álvaro, estuvo todo ese tiempo en su escritorio, en el computador, mientras mi
hermano moría lentamente por su negligente gestión. Nadie en ese hospital, en
el que tanto mi hermano confió, fue capaz de llevarlo a la sala de emergencias,
a una unidad más especializada (UCI) o haber ordenado exámenes más específicos
que pudieran detectar rápidamente su real condición. Simplemente, no se hizo
absolutamente nada por salvar la vida de mi hermano, pese a que gritó todo el
tiempo su dolor y pidió ayuda desgarradoramente junto a mi cuñada. Solamente
reaccionó el hospital, en su conjunto, cuando Álvaro hizo su último paro
cardiaco instalándole equipos de reanimación, sin embargo, ya era demasiado
tarde para mi hermano y para nosotros, su familia, que hasta hoy lloramos su
injusta partida, ya que nuestro Álvaro, tan bueno y noble, no merecía morir de
esa forma. Tampoco merecían mis dos sobrinos (de 5 y 13 años) quedar sin su
padre, mi cuñada quedar sin su esposo y mi madre sin su querido hijo, al que
nada ni nadie se los devolverá y al que nunca más volveremos a ver.
Mediante este relato, queremos
manifestar el inhumano e indolente actuar del hospital al que recurrió mi
hermano en búsqueda de ayuda, actuar especialmente encarnado en la figura del
doctor de turno que lamentablemente “atendió” a mi hermano. Apelamos al apoyo
de todos quienes puedan conocer la dolorosa experiencia que tuvimos con el
Hospital de las Fuerzas Armadas de Punta Arenas (Hospital Naval), para que la
consideren al momento de atenderse en el lugar y específicamente con el doctor
Carlos Fredes, ya que no nos gustaría que una situación tan grave de
vulneración de derechos se repitiera nuevamente con ningún paciente, porque
independientemente de la institución, el rango, o la condición social a la que
se pertenece, todos tenemos los mismos derechos para recibir una atención de
salud de calidad, especialmente, si está en riesgo nuestra vida”.
Ahora, se está estudiando la
posibilidad de presentar acciones legales en este caso, para que la familia
pueda estar en conocimiento de los avances investigativos, lo que podría
concretarse dentro de los próximos días.