El 14 de octubre de 2016 Agustina, quien tenía solo meses en esa fecha, fue arrebatada de los brazos de su mamá y de su abuela.
Por
una llamada anónima, el Sename junto a Carabineros -dicen desde la
familia-, llegó al domicilio donde vivía Nataly Loaiza junto a su madre
Maribel Villegas. Allí, en medio de patrullas y contingente policial, le
explicaban las funcionarias del Sename que venían a buscar a su pequeña
hija Agustina.
El
motivo radicaba en que la denuncia que había llegado a las dependencias
del servicio acusaba que tanto la madre como la abuela andaban paseando
a la menor de madrugada y en claro estado de ebriedad.
Nataly,
madre de la menor, en conversación con El Pingüino aclaró que ella sí
tenía problemas de alcoholismo, pero su abuela, Maribel, nunca.
“¿Usted
cree que yo estaría hoy protestando si lo que dicen fuese cierto? Uno
tiene moral y sabe a lo que se expone, por eso sé lo que estoy
haciendo”, dijo Maribel, quien al igual que toda su familia salió ayer a
las 19 horas a protestar contra el Sename, la Justicia y el hogar
Ignazio Sibilo por el proceso que han hecho vivir la menor y sus
familiares en este año y medio.
“El
9 de marzo nos quitaron toda posibilidad de poder estar con mi hija.
Desde esa fecha que no la veo. Antes yo tenía visitas por lo menos tres
veces al mes, ahora nada. Y lo peor es que me quieren quitar a la niña
dándola en adopción”, contó Nataly.
Dentro
de las acusaciones que hacen desde la familia está que la abogada del
Sename, Sandra Peller, en el último juicio donde decretaron dar en adopción a Agustina, ella se habría reído de la situación de la familia.
Además,
dijo la abuela, “a mí cuando me preguntaron si podía tener la tuición
de mi nieta y respondí que obviamente podía. Pero a mi me dijeron que
por no podía serlo por no contar con los medios, los recursos
económicos, porque sí, yo no tengo una gran casa, pero el corazón y el
cariño sí lo tengo para la Agustina”.
Sin
embargo, la acusación más grave que realizan desde el círculo cercano
es que la niña habría sufrido en más de una ocasión golpes y quemaduras
en su cuerpo en todo el periodo que ella ha estado alejada de su familia.
“A mí la misma Agustina me decía que la habían quemado o tenía marcas en su brazo”, recordó la mamá.
Ahora,
lo que seguirá para la familia será dentro de estos días ver qué es lo
que dictamina la Corte de Apelaciones de Punta Arenas respecto al caso
de la menor de edad y si realmente pasa a un estado de adopción y deja
de estar en el hogar de menores Ignazio Sibilo.