Prófugo
de la justicia –hasta el cierre de esta edición- se mantiene un
individuo de iniciales J.C.R.B., quien durante la mañana del recién
pasado miércoles había sido formalizado y enviado a la cárcel como
imputado, luego que el Ministerio Público lograra formar convicción con
múltiples antecedentes de su participación y autoría en el delito de
abuso sexual con y sin contacto corporal, en carácter de reiterado, en
contra de su propia hija biológica.
Cabe
señalar que la audiencia, que se realizó por la modalidad de
videoconferencia, estaba programada, por lo tanto el individuo no estaba
detenido al momento en que se llevó a cabo esta instancia.
Tras
escuchar los hechos y la medida cautelar más gravosa que solicitó
imponer la fiscal Wendoline Acuña, el magistrado Franco Reyes accedió a
decretar la prisión para J.C.R.B., formulando una orden de detención que
fue remitida tanto a Carabineros como a la Policía de Investigaciones. A
su vez, y para evitar esto, el Juez de Garantía le exigió al sujeto que
se trasladara hasta una unidad policial, para hacer cumplir la
resolución del tribunal.
Y fue precisamente lo que no hizo el imputado.
Para
no dejar cabos sueltos, el juez resolvió además, antes que concluyera
la audiencia, dictar como medida cautelar el arraigo regional, en caso
que el denunciado se atreviese a escapar de la Región de Magallanes por
algún paso fronterizo o mediante los terminales aéreos y marítimos.
Al respecto, a las 19.00 horas de ayer, la fiscal del caso ratificó a Pingüino Multimedia que el individuo aún no era hallado.
“En
relación a la persona que fue formalizada el día de ayer (el miércoles)
por delitos sexuales y que se ordenó la medida cautelar de prisión
preventiva, todavía no se ha ejecutado el ingreso de esta persona. Las
policías están realizando gestiones para dar con su paradero”, manifestó
la persecutora.
Los hechos
En
la audiencia se dieron a conocer los hechos que presuntamente
ocurrieron durante los años 2009 a 2012, cuando la víctima tenía entre 6
a 8 años de edad y solía visitar los fines de semana a su padre en su
domicilio ubicado en calle Errázuriz. Éste aprovechando cada instante
que quedaba sola con la niña, debido a que su conviviente salía a
trabajar, realizaba actos de significación sexual, sin que la niña
comprendiera el actuar y las conductas impropias de su padre.
Según
describió la acusadora, en algunas ocasiones el individuo le mostraba
sus genitales a la menor y la obligaba a observar videos pornográficos.
En este caso, se indicó que la víctima recordaba la primera vez que su
padre se comportó de esta forma, momento en que estaba en estado de
ebriedad.
Cabe
señalar que por estos hechos, la persecutora invocó la circunstancia
agravante de parentesco. También relató que todos estos episodios
vividos le generaron un trastorno depresivo, presentando deterioro en su
estado mental y emocional, manteniéndose en la unidad hospitalaria de
cuidados intensivos de psiquiatría infantoadolescente del Hospital
Clínico de Magallanes. Además se indicó que la afectada ha intentado
atentar contra su propia vida por medio de una sobredosis de
medicamentos.