De acuerdo a lo relatado por el jefe de la Sección de Investigación de
Accidentes de Tránsito( SIAT) de Carabineros, Erwin Orellana (en la foto) ante
los jueces, señaló que la causa fue el estado de ebriedad y no respetar el
derecho preferencial de paso. Se indicó además que el conductor no prestó ayuda
ni dio aviso a la autoridad policial más cercana como situación anexa por la
ley Emilia.
Se agregó que el vehículo al momento de llegar el personal de
Carabineros no mantenía su documentación por lo que fue enviado a la Maestranza
Municipal.
Los hechos que le acusan al imputado datan de la madrugada del 1 de
mayo del año pasado, en circunstancias que el imputado Jaime Navarro Toledo
conducía en estado de ebriedad un jeep Geo Tracker por pasaje Millaray, y al
llegar a la intersección de la calle Manuel Aguilar intentó efectuar un viraje,
no cediendo el paso preferencial a un taxi básico que lo impactó de frente, el
que era conducido por María Eugenia Bahamonde, quien se desplazaba por calle
Manuel Aguilar, provocándose un impacto de alta energía.
Tras la colisión, el imputado se dio a la fuga, siendo ayudado por
terceros que lo acompañaban.
Producto del accidente, a la taxista se le diagnosticaron lesiones
graves gravísimas, entre ellas una fractura del tobillo izquierdo,
politraumatismo, fractura costal, todas las que le provocaron una incapacidad
laboral de 180 días y con una secuela funcional permanente. Se indica, además,
que el pasajero del taxi, Sebastián Canales Burnes, resultó con una lesión leve
en su pierna izquierda.
La Fiscalía solicita la pena de cinco años por el delito de conducción
de vehículo motorizado en estado de ebriedad causando lesiones graves
gravísimas, leves y daños, y otra pena de cinco años por el incumplimiento de
la obligación de detener su marcha, prestar la ayuda y dar cuenta a la
autoridad policial más cercana en un hecho que se provocaron lesiones graves
gravísimas.