Todo esto, se pudo detectar gracias al aroma que expelían las botellas
y a lo prolijo de la revisión de las especies tanto de forma visual como por la
máquina de rayos X.
De igual forma, el personal a cargo de la guardia interna de la unidad
penal, observó una deformación mínima en la base de las botellas, ya que al
parecer habría sido adulterada por quienes pretendían ingresar dichos elementos
al recinto, pero que fue oportunamente detectada por los controles respectivos
de la institución penitenciaria.
Dicha encomienda tenía como destinatario el interno Fernando González
Araya, quien se encuentra condenado por el delito de homicidio simple y
lesiones menos graves.
La acción fue ejecutada a través de un encargo vía taxi, cuyo chofer
no tendría vínculo con el interno en cuestión, pero que igualmente es registrado
en las bases de datos de Gendarmería a fin de entregar la mayor cantidad de
antecedentes a los entes persecutores.
El alcaide (s) de la unidad penal, capitán Pedro Córdova, destacó el
trabajo del personal de Gendarmería y resaltó la acción preventiva que
desarrollan los funcionarios en pos de la seguridad tanto en el interior como
exterior de las unidades penales de la Región, estableciendo controles
adecuados y acordes a la normativa vigente.