Buscando justicia y que el responsable no vuelva a cometer una negligencia de tal magnitud, los padres de un joven de 16 años presentaron una querella criminal en contra de un colectivero que habría arrastrado al estudiante luego que su dedo quedó atrapado en una puerta del vehículo de la locomoción colectiva.
La acción judical fue presentada ante el Juzgado de Garantía de Punta Arenas, patrocinada por el abogado José Faúndez Vergara, quien representa a los padres del joven de iniciales I.A.M., estudiante de enseñanza media que alrededor de las 16 horas del 23 de noviembre del año pasado, luego de llegar de clases al frontis de su domicilio en Avenida Frei, a la altura del 0600, en un taxi colectivo, y al momento de descender, cerró la puerta trasera, quedando atrapado su dedo pulgar de la mano izquierda, instante en que según la querella el conductor Pablo Gerardo Rojas Ramírez reinició la marcha avanzando unos metros y, percatándose que lo arrastraba, no detuvo el móvil y luego ante los gritos del menor, lo detiene y lo traslada al hospital.
Sin embargo, éste incumplió lo establecido en la Ley de Tránsito, en el sentido que no dio cuenta a la autoridad policial de los hechos, motivo por el cual no se realizó examen de alcoholemia correspondiente.
El resultado que desencadenó dicho accidente fue la amputación traumática del pulgar izquierdo, con carácter grave.
La acción judicial pide ordenar al Ministerio Público la práctica de las diligencias probatorias encaminadas en la investigación y, en definitiva, condenarlo al máximo de pena que contempla la ley por el delito de lesiones graves.
Además se solicitan diligencias tales como determinar si existen cámaras de seguridad por el sector y realizar un informe por el Servicio Médico Legal en relación a la gravedad de la lesión.
Víctima
La tarde de ayer, Diario El Pingüino se contactó con la madre del joven, quien resguardó su identidad argumentando los difíciles momentos que han debido pasar buscando la rehabilitación de su hijo.
“Gracias a Dios él está vivo y no le pasó el auto encima, pero estamos en shock todavía. Analizando todo lo que hemos pasado, esta angustia nadie me la quita, pero esta querella la presentamos porque queremos que se haga justicia y que esta persona no vuelva a cometer este tipo de negligencias con nadie más.
Lamentablemente, éste no es el único caso de los colectiveros. Han pasado más casos porque no se fijan, no esperan que uno se baje del vehículo, como un cliente debemos exigir que se respete al pasajero.
Quiero que esto no le vuelva a pasar a nadie más, que los colectiveros empiecen a ver para atrás al momento que descienden sus pasajeros. Cuando se demoran los pasajeros se debe tener paciencia y evitar una desgracia como ésta”.
La mujer señaló que estos dos meses y medio ha sido muy complicados para toda la familia, ya que tienen una hija mayor de edad que debía trasladarla a Santiago por temas de salud, debiendo postergar esto para rehabilitar a su hijo, a quien se le está apoyando sicológicamente en la unidad de víctimas del Centro de Asistencia Judicial.
Agregó que las secuelas del joven son graves, ya que perdió la movilidad de su mano y las posibilidades de postular a alguna institución uniformada, como era su deseo, son escasas luego de sufrir la pérdida de su falange.
La madre del estudiante del Insuco, agradeció el apoyo de sus compañeros del establecimiento educacional, pidiendo que durante este año que ingresa a cuarto medio lo acompañen de la misma manera, ya que aquello lo ayuda en la parte emocional.
La familia espera que su hijo se pueda recuperar de la lesión utilizar algún tipo de prótesis y así intentar normalizar su vida, ya que es un joven que le gusta la guitarra y juegos electrónicos, placeres cotidianos privados ahora por la perdida de movilidad. Incluso su madre recordó que hace pocos días intentó andar en bicicleta y no pudo hacerlo.
El accidente
La madre del joven recordó que el accidente ocurrió cuando ella se encontraba en su trabajo. “Como nunca me demoré en el trabajo y estando ahí me avisaron y tuve que ir al hospital. Lo que me dijo mi hijo es que cuando bajó se apretó el dedo con la puerta, pero el conductor siguió su marcha arrastrando por unos metros.
Luego de eso, no llamó a nadie y lo subió al vehículo, pasó a dejar a dos pasajeros que llevaba al mall y de ahí lo fue a dejar al hospital. Lo terrible es que cuando se bajó el conductor lo arrastró”.