A
tres meses de ocurrida una violenta pelea en pleno centro de Puerto
Natales, que dejó varios lesionados y dos carabineros dados de baja por
su participación, continúan las secuelas de los involucrados. Fue así
que uno de ellos decidió presentar una querella criminal ante la
justicia.
Según
lo señaló el abogado querellante Ramón Ibáñez, la acción judicial es
por un delito de homicidio frustrado. “Mi representado resultó con
lesiones graves, entre ellas una fractura mandibular, cortes que le dejó
una cicatriz por un golpe con una botella, y fracturas costales: En la
querella se sindica como autores de un delito de homicidio frustrado a
Miguel Delgado Velásquez, funcionario policial de la dotación de Puerto
Natales al momento de los hechos, y Sebastián Cáceres Alonso, quien era
guardia y que se desempeñaba como bodeguero de una tienda. Nosotros
buscamos que se condene a estos dos imputados por un delito de homicidio
frustrado, ya que de no mediar por el accionar de testigos e
intervención de dos mujeres en principio, los hechos hubiesen sido
distintos, con desenlaces fatales. Estos son hechos que han marcado la
vida de mi representado, tiene a un amigo en riesgo vital, está afectado
no sólo con las secuelas físicas, también psicológicas que lo marcaron
de por vida”.
De
acuerdo a la acción judicial presentada por Sady Galindo Soto, los
hechos ocurrieron el 8 de julio de este año, alrededor de las 4.45 horas
de la madrugada, cuando Sady Galindo en compañía de dos amigos, Gonzalo
Alejandro Muñoz del Campo y Víctor Manuel Hernández Saldivia, se
encontraban compartiendo en un céntrico Pub de la ciudad de Puerto
Natales, denominado “Slowly”.
Tras
el cierre del establecimiento, Galindo y sus dos amigos deciden caminar
hasta sus respectivos hogares. Fue así que alrededor de las 5 horas,
por calle Eberhard casi al llegar a calle Magallanes, de la ciudad de
Puerto Natales, fueron abordados sin mediar provocación alguna por los
imputados Miguel Antonio Delgado Velásquez (ex carabinero) y Sebastián
Cáceres Alonso, apodado “El Melame”, quienes se transportaban en un
vehículo de Delgado Velásquez, bajando para dirigirse de manera directa
hacia el grupo de amigos, sólo con la finalidad de golpearlos.
De
esta manera, y sin mediar provocación alguna, los increpan y Cáceres
Alonso con una botella de vidrio golpea a Galindo en la frente, haciendo
estallar la botella producto de la energía del golpe, resultando con un
corte en la frente de 7 centímetros de largo aproximadamente. No
obstante, encontrándose Galindo en el suelo, prosigue su actuar
delictivo con golpes de pie y puño por diferentes partes del cuerpo.
Tras
esto, Delgado Velásquez, con un elemento contundente (palo de más de un
metro de largo), comienza a golpear a en diferentes partes del cuerpo a
Víctor Manuel Hernández Saldivia, todo lo cual era observado desde un
árbol por su amigo Gonzalo Alejandro Muñoz del Campo (actualmente en
coma inducido en el Hospital Clínico de Punta Arenas, producto de las
lesiones).
Gracias
a la ayuda de Nataly Vanessa Vera Cárdenas y Hurie Aida Álvarez Chávez,
la acción de los imputados no termino en un desenlace fatal, atendido
que detuvieron el doloso accionar de los imputados.
Es
del caso señalar que atendido un llamado realizado con anterioridad por
el imputado Cáceres, llega al sitio del suceso Pedro Loncuante
Loncuante (carabinero en servicio activo en ese momento de Puerto
Natales, quien se encontraba de franco), el que desciende de su
automóvil, gatillando de esta manera el reinicio de la agresión en
contra de Galindo y sus amigos.
Los
antecedentes indican que Delgado Velásquez, se acerca a Gonzalo
Alejandro Muñoz del Campo y sin mediar palabra alguna lo golpea con el
elemento contundente en distintas partes del cuerpo y particularmente en
su cabeza. Indefenso es golpeado en innumerables veces por los
Carabineros Delgado y Loncuante.
En estos instantes, el imputado
Cáceres Alonso agredía a la víctima Víctor Manuel Hernández Saldivia,
quien pretendía socorrer a Galindo y Muñoz, quienes se encontraban
tendidos en el piso recibiendo golpes por distintas partes del cuerpo,
especialmente en la cabeza. Acto seguido el imputado Cáceres Alonso toma
del baúl del automóvil un extintor con el cual pretendía seguir
golpeando a Galindo y sus amigos, siendo repelido por personas que se
acercaron a socorrer a las víctimas y que también fueron amenazadas por
el agresor.
De
esta manera el imputado Delgado en compañía de Cáceres se suben al
automóvil, propiedad de Delgado, y Loncuante a su automóvil, huyendo del
sitio del suceso, dejando a las víctimas desangrándose.