Ayer, en el tercer día de juicio en contra de un médico cirujano acusado de
dos presuntas negligencias médicas, fue el turno de la madre de una de las
víctimas querellantes en entregar su testimonio.
Gladys Yáñez Miranda, madre de Katherine Cárdenas Yáñez, enfrentó ayer al
médico que operó a su hija, Francisco Berger, recordando que “los remedios nos
los podía tomar, estuvo así, seguía vomitando muy fuerte, todos los días dormía
con ella para acompañarla y que no se caiga. Ella pensaba que se le iba a
pasar. No pasaba ni agua, ni jalea ni nada, sólo le pasábamos algodón húmedo.
Le dije que teníamos que ir al hospital y ella no quería, pero la llevé y la
ingresaron y me dijeron que quedaba hospitalizada. Cuando ingresé a verla la
escuché con vómitos desde el pasillo y me decía que estaba igual. Después que
la operaron me dijeron que tenía una fisura tanto vomitar. Ahí nos dijeron que
mi hija por precaución la iban a dejar en la UCI. Al día siguiente en la noche
me llama mi comadre que había preguntado al hospital cómo estaba Katherine y le
dijeron que estaba de extrema gravedad, y llorando quedé recostada sin poder
levantarme. Después cuando la fui a ver estaba irreconocible, toda hinchada y
llena de cables. Ahí nos dijeron que se había salvado de una peritonitis y un
shock séptico. Ella nunca más volvió a hablar con nosotros”.
De acuerdo a la acusación del fiscal Felipe Aguirre, se tratan de dos
víctimas que presentaron querellas. Una de ellas, una joven de 24 años, quien
se sometió a una intervención quirúrgica de una manga gástrica por sus 105
kilos en el mes de mayo de 2011. Tras la operación, la víctima comenzó a tener
síntomas de malestar, siendo dada de alta. Tras esto, la joven debió ser
ingresada a la UCI del hospital regional grave, donde se le realizaron al menos
15 intervenciones más. Sin embargo, el cuadro séptico abdominal le causó la
muerte un mes y medio después. Por este hecho, Berger fue acusado por
cuasidelito de homicidio.
El segundo caso da cuenta de una paciente que acudió a la consulta de
Francisco Berger, donde se planificó una operación para julio de 2011. Tras la
intervención, la paciente presentó problemas en un drenaje, razón por la cual
fue intervenida nuevamente, siendo dada de alta posteriormente. La víctima
resultó con secuelas de deformidad abdominal e incapacidad laboral. Por este
hecho, el médico es acusado de cuasidelito de lesiones graves gravísimas.