Más de cinco años arriesga en juicio acusado de brutal violación

“Nos habíamos reconciliado, pero ese día 8 de enero habíamos planeado estar juntos. Ese día ella no quiso y me enojé, la insulté y después se me pasó y le pedí perdón. En la tarde ella tenía hora al sicólogo en el Sernam y quedamos de juntarnos en un hostal en Avenida Colón. Al rato ella llegó y subimos a la pieza donde nos dimos un beso y le saqué el celular y se enojó, ahí le tomé el cuello y le reclamé algunas situaciones. Ella me decía que me amaba y la solté acostándome en la cama. Después nos calmamos y tuvimos relaciones y al terminar le dije que quería estar solo. En eso la llama un amigo en común y ella me dice que la vaya a dejar a la puerta y la acompañé. Más tarde ella me llamó y me preguntó dónde estaba y ahí llegó Carabineros donde me detuvieron. Yo desde un comienzo dije que tuvimos relaciones, pero fueron consentidas y no a la fuerza”. Con estas palabras del acusado Julio Rios Ruiz se inició ayer el juicio en su contra por los delitos de desacato y violación, arriesgando penas que superan los cinco años de cárcel.
De acuerdo a la acusación del Ministerio Público, los hechos ocurrieron la tarde del 8 de enero de este año, en circunstancias que Ríos trasladó a la víctima de 27 años, su ex pareja, hasta un hotel donde se estaba hospedando en Avenida Colón de Punta Arenas. En ese lugar la increpó, señalándole que le pidiera perdón.
De acuerdo al relato, el imputado revisó el teléfono celular de la víctima para borrar los mensajes enviados, donde posteriormente comenzó un forcejeo entre ambos, donde el imputado arrojó con fuerza a la víctima a la cama, para luego presionar su cuello con sus manos, amenazándola que le iba a sacar los ojos con un cuchillo si miraba para el lado y preguntándole con cuántos hombres había estado mientras estuvo en prisión. La agresión continuó hasta que el imputado exigió a la mujer mantener relaciones sexuales.
El juicio continúa hoy, donde se espera que la víctima entregue su testimonio.
La Fiscalía solicita una pena de cinco años y un día por el delito de violación, mientras que por el desacato 541 días de cárcel.
El acusado y la víctima mantenían una relación sentimental desde septiembre del 2012, la cual no se vio interrumpida a pesar que en octubre de ese año él ingresó a prisión preventiva y luego fue condenado por el delito de aborto malicioso, lesiones menos graves y amenazas a su pareja anterior.
En el mes de octubre, en tanto, mientras viajaron a Porvenir se produjo una discusión entre ellos, por celos, que culminó con golpes de puños y pies y amenazas por parte del acusado a la víctima, producto de la cual la mujer resultó intimidada y lesionada.
Por esta causa, se originó el delito de desacato por el que es investigado en Punta Arenas, además por violación en contra de la misma víctima.

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