Luego
que una mujer que arriesgaba hasta 10 años de cárcel por un delito de
parricidio frustrado, ayer el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas
la sentenció a cumplir la pena en libertad.
Al
mediodía, la magistrada Jovita Soto Maldonado entregó la sentencia de
tres años y un día de presidio, con el beneficio de la libertad vigilada
intensiva para Violeta Fernanda Colín Colín, por el delito de lesiones
graves.
Cabe
recordar que la acusada fue llevada a juicio por parricidio frustrado,
por el cual la Fiscalía pedía una pena de 10 años de cárcel. Sin
embargo, el abogado defensor, Pablo Santander, acreditó que su
representada no tenía dolo de matar, por lo que logró que el tribunal
recalificara el delito más gravoso por uno de menor entidad.
Cabe
recordar que durante el juicio realizado la semana pasada, la imputada
señaló ante el tribunal que “no tuve la intención de matarlo.
He estado
siete meses en prisión y estoy arrepentida, he llorado por mi hija y mi
madre que me necesitan y necesito mi libertad para poder trabajar y
ayudarlas. Eso pido, nunca he estado metida en cosas con la justicia, primera vez”.
En
el juicio, además, la mujer recordó que estaba en la casa de su madre
con Víctor, cuando le llegó un Whatsapp de una amiga. Otra de las
testigos la llamó aparte y le dijo que volviera con su marido, que en
noviembre salía, pero esto lo escuchó Víctor (la víctima), por eso se
fueron a la pieza para seguir conversando.
Las
mujeres estaban charlando, cuando Víctor se asomó en la pieza, en forma
agresiva, le pegó una cachetada en la cara y un combo en el hombro, por
lo que las otras dos mujeres que estaban en el lugar se metieron,
iniciándose una discusión entre todos.
Colín le dijoa Víctor Núñez que
se fuera al centro, él salió de la casa y tiró una piedra al vidrio,
ella cerró con llave la puerta y el tipo quiso entrar forzando la
puerta.
Tras el intento del individuo por entrar nuevamente a la casa,
la imputada argumentó que se nubló y de repente vio a Víctor tirado en
el piso, estaba sangrando.
Se asustó, no sabía qué hacer, se agachó, lo
abrazó, le dijo que la perdonara, que no había sido su intención. Al
llegar los funcionarios de Carabineros, les dijo que no había sido su
intención matarlo. Además, manifestó que sufrió violencia intrafamiliar
por parte de Víctor, pero nunca lo denunció.