Dos familias magallánicas están viviendo la incertidumbre de la desaparición de un ser querido en el mar, una que espera que se extienda el plazo de búsqueda, mientras la otra familia está comenzando la tormentosa espera de iniciar dichas labores en medio de las malas condiciones climáticas.
La tarde del sábado recién pasado se daba la alerta: el pescador identifdicado como Luis Vargas Guzmán había caído a las aguas desde la lancha “Pitolo”, que se encontraba en labores de extracción de la centolla a 270 kilómetros al sureste de Punta Arenas, cercano a la isla Guardian Brito, a 15 horas de navegación. Tras el aviso de los mismos tripulantes comenzaron las labores para rastrear al hombre de 46 años, lo que se ha desarrollado de manera intermitente debido a las malas condiciones climáticas.
Con dos lanchas particulares y dos de la Armada, apoyados por un avión naval que alcanzó a sobrevolar el área alrededor de hora y media, se mantienen a la espera que mejoren las condiciones para poder dar con el desaparecido, quien -de acuerdo a los antecedentes aportados por uno de los tripulantes- cayó al mar alrededor de las 16 horas del sábado, situación que deberá ser investigada, ya que la embarcación no se encontraba con autorización para navegar, al igual que el pescador no mantenía registros en la Capitanía de Puerto.
Familia
Mónica Vargas Guzmán, hermana del pescador desaparecido, señaló que en el accidente existen responsables: “Es un lugar muy complejo y las personas que van para allá se arriesgan a perder la vida, ya que no hay frecuencia que los pescadores vayan a esa zona a pescar. Acá la única responsabilidad es del dueño de la lancha, porque su obligación era regresar con sus dos tripulantes a Punta Arenas, haber buscado a otro marino y no dejar a dos personas solas trabajando. Además mi hermano es principiante, había trabajado en una temporada que le había ido bien, por lo que lo recontrató, pero no era experimentado en el mar”.
La mujer recordó que días anteriores Luis le había comentado de las malas condiciones climáticas. “Dos días antes se comunicó con su esposa diciéndole que estaba fuerte el mar y había mucho temporal y que le dolía la cintura, por lo que mi cuñada le dijo que volviera. Le respondió que no, porque con su jefe acordaron mantenerse los dos hasta que termine la temporada. Él ya estaba dos meses en alta mar”.
(Más detalles de la información en la edición impresa de Diario El Pinguino)