Aunque los dirigentes de la Asociación Nacional de Funcionarios de
Aduanas han sido claros en su disposición al diálogo con el Gobierno, lo
concreto es que el miércoles 23 sigue inamovible como punto de partida de una
nueva paralización indefinida de un servicio público.
Los trabajadores del Servicio Nacional de Aduanas piden un aumento de
600 nuevos funcionarios en los próximos tres años, pues la actual dotación se
encontraría en estos momentos, según sus palabras, “absolutamente colapsada”,
tal y como afirmó el presidente regional de esta asociación, Jorge Restovic.
Y aunque ahora no serían los pacientes del sector público los
afectados, el impacto de una posible movilización de este servicio podría
repercutir en todos los ámbitos de la actividad productiva regional.
Pasos fronterizos
Una de las áreas más críticas son los pasos fronterizos, donde según
denuncian los funcionarios pasan gran parte de su vida sometidos a extenuantes
turnos de hasta 24 horas y escasos permisos, dado el déficit de personal,
agravado por las licencias médicas.
En la Región de Magallanes existen seis pasos fronterizos, dos de los
cuales operan toda la noche: San Sebastián, en Tierra del Fuego, y Monte Aymond
(Integración Austral), en la ruta hacia Río Gallegos. Estos últimos son los que
requieren los turnos más largos, los de 24 horas continuas “y que tantas
familias han quebrado al interior del servicio, aunque a éste poco le interese
esta situación”, lamenta Restovic, quien explica que en Magallanes hay sólo 80
funcionarios y se requieren 110.
Zona Franca
La Zona Franca de Punta Arenas también se vería afectada, pues se
trata de un punto de descarga extraterritorial que demanda la acción del
servicio.
Lo mismo ocurre en los muelles Mardones y Prat de Punta Arenas y en el
aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo, aunque Restovic fue enfático en afirmar que
los viajes en avión de las personas particulares no se verán afectados, sólo el
transporte de mercadería.