Detectives de la Brigada de Homicidios de la PDI lograron la ubicación de dos personas que se encontraban denunciadas por presunta desgracia, llevando tranquilidad para sus familias.
El primero de ellos fue un mayor de edad de iniciales J.E.S.V., que hace dos semanas había salido de la casa de su madre, con quien vive, sin darle aviso de dónde se dirigiría, generando la preocupación de su progenitora que estampó la respectiva denuncia, de manera que los detectives procedieron a analizar la información recopilada y a efectuar las diligencias investigativas pertinentes, logrando establecer que el desaparecido estuvo en casas de distintos amigos, para luego establecer que éste se encontraba internado en el Hospital Regional producto de una enfermedad, por lo cual le fue tomada la declaración respectiva, informando a su madre del paradero de su hijo, quien agradeció el trabajo realizado por los oficiales de la BH, dándose por solucionada la presunta desgracia.
El segundo de los casos involucra a un menor de 13 años, de iniciales G.A.C.Y,, el que según se informó abandonó su hogar, siendo visto por sus padres en la vía pública. Este al observar que sus padres se encontraban en las cercanías, huyó de ellos, estampándose la respectiva denuncia por presunta desgracia.
Tras esto, funcionarios de la BH lograron establecer en primera instancia que el menor no quería estar con sus padres debido al exceso de restricciones a las cuales era sometido, logrando luego de dos días dar con el paradero del estudiante, el cual estaba en el centro de Punta Arenas en compañía de amigos.
A la luz de los antecedentes, se instruyó que el menor fuese derivado al área de psiquiatría del Hospital Clínico de Magallanes, para recibir atención y solucionar su problemática familiar, de acuerdo a lo señalado por el jefe de la Brigada de homicidios, comisario José Luis Lillo.