“Pido perdón a la joven, al papá, a la mamá y a su familia. Me siento muy mal”

Aquel día domingo que fue
la detención, estaba trabajando en mi casa y luego me acosté y me quedé
dormido, ahí sentí el celular y era la joven que me llamó, que iba a ir con mi
hermano, quien la llevó en su colectivo. Ella tocó el timbre y pasó sola, ya
que mi hermano fue a comprar. Ella subió al segundo piso y cuando subí estaba
en mi cama desnuda. Pasó lo que pasó sin forzarla. Después de terminar me miró
con cara de pena y cuando llegó mi hermano ella se fue y le pasé diez mil
pesos. Después me fui a dormir y como a las 2 de la mañana sentí que me
pateaban la puerta y empezó la lluvia de piedras. Eran más de ocho personas por
lo que me fui a refugiar a un galpón y llamé a Carabineros, a quienes le conté
y me detuvieron. Pido perdón a la joven, al papá, a la mamá y a su familia. Me
siento muy mal”.

De esta manera, Juan
Carlos Cárdenas Díaz fue el único de los dos hermanos acusados que entregó su
versión al inicio del juicio por los delitos de violación y obtención de
servicios sexuales.

Los hermanos Cárdenas
Díaz arriesgan penas de siete años y diez, así lo señaló el fiscal del caso
Fernando Dobson; “La Fiscalía los está acusando por los delitos de violación
impropia respecto de uno de ellos por hechos que habrían ocurrido desde el año
2012 cuando la víctima tenía 12 años hasta el año 2014 que se hizo la denuncia
y respecto al otro imputado por el delito de obtención de servicios sexuales
reiterado”.

De acuerdo a la acusación
presentada por la Fiscalía, los hechos quedaron al descubierto el 27 de abril
del 2014, en horas de la tarde, cuando el imputado Arturo Edgad Cárdenas Díaz,
alias “Condoro”,  pasó a buscar a la
menor víctima de iniciales C.A.A.Y., hasta su domicilio, para luego
transportarla en un taxi colectivo que él conduce hasta el inmueble ubicado en
calle Capitán Guillermo, en el que vive su hermano, el imputado Juan Carlos
Cárdenas Díaz, apodado “Coné”, con la finalidad de que éste último obtuviera
servicios sexuales de parte de la menor. Se agrega que una vez en el inmueble,
Arturo Cárdenas deja a solas a su hermano con la menor víctima, procediendo el
imputado Juan Carlos Cárdenas Díaz a efectuarle el acto sexuual, cancelando 10
mil pesos y pidiéndole que regrese el miércoles próximo. Se añade que Juan
Carlos Cárdenas Díaz en una ocasión previa ya había mantenido relaciones con la
referida menor previo pago de 10 mil pesos, contacto sexual que logró ejecutar
con la ayuda de su hermano Arturo, quien aprovechaba ser persona conocida por
la familia de la menor y era quien la trasladaba hasta su domicilio para
concretar el encuentro entre ambos.

Los antecedentes indican
que Arturo Cárdenas Díaz, aprovechando este vínculo con la familia, como
asimismo abusando de la especial situación de vulnerabilidad de la niña, basado
en antecedentes de negligencia parental, se ganó la confianza de la menor,
otorgándole dinero, para de esa forma accederla carnalmente en el transcurso
del año 2012 época en que la menor aún no cumplía 13 años, actos que consumó al
interior del vehículo colectivo línea 300 que conducía y en el que siempre
transportaba a la menor.

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