Una pena de diez años y un día arriesgan dos jóvenes acusados de un delito de robo con violencia.
Ayer comenzó el juicio oral en contra de Francisco Javier Lepín Ovando, de 19 años, y Esteban Eduardo Montenegro Miranda, de 22 años, quienes se encuentran en prisión preventiva desde el año pasado por una agresión a un menor de 15 años.
De acuerdo a la acusación del Ministerio Público, los hechos ocurrieron la madrugada del 11 de julio del año pasado, cuando los imputados transitaban por calle Las Américas, cuando se encontraron con la víctima, de 15 años, a quien golpearon en un hombro, para luego detenerlo. En ese momento le habrían solicitado al menor que les entregara todas sus pertenencias, a lo que el joven se negó, momento en que ambos imputados procedieron a propinarle golpes de pies y puños en distintas partes del cuerpo. También le habrían sustraído una mochila, un celular y otras pertenencias. En medio del ataque, el menor alcanzó a escapar, refugiándose en casa de vecinos del sector, hasta donde los imputados lo siguieron para continuar agrediéndolo, retirándose luego del sector.
En el juicio el menor de actuales 16 años, declaró tras un biombo que “ese día me asaltaron cerca de la casa de mi hermano. Estaba en mi casa y cuando iba caminando para cenar con mi familia, en ningún momento ingerí alcohol y tampoco consumo droga. En mi mochila andaba trayendo un parlante y mis audífonos. Yo no hago grafitis, en mi mochila tenía un recuerdo de una cápsula de pintura que lo tenía en el cierre del bolso. Ese día dos personas que nunca había visto me asaltaron cuando iba solo. Iba escuchando música y llevaba mi chaqueta y la mochila. No recuerdo la calle donde pasó, pero estaba a dos cuadras de la casa de mi hermano. En una esquina vienen dos personas en dirección hacia mi y cuando pasan por mi lado me pegan en el hombro. Ahí uno de ellos me dicen que me pasaba, yo le dije que nada y se me acercó agresivamente exigiéndome que le entregue mis cosas. Ellos venían los dos juntos que usaban una pañoleta. El de polerón gris me intentó quitar la mochila, me empujaron y me agredieron los dos, me tiraron al suelo, sentí mucho miedo ya que no fue una riña, me sacaron la mochila a la fuerza el de polerón gris y el otro me pegaba, en esos momentos se me cayó el celular me lo quitó. Cuando estaba en el piso me quitaron la mochila. Les pedí que no pegaran y en esos momentos alcancé a arrancar y uno de ellos me salió persiguiendo hasta la casa de mi hermano donde le conté lo que pasó nervioso y llorando, llegué sin mis cosas. Salí con mi hermano y no los encontramos y llamamos a Carabineros. Después de esto estuve con tratamiento sicológico por el temor que me dejó lo ocurrido”.
Por su parte, en el primer día de juicio, los dos imputados también prestaron declaración ante los jueces.
El primero en entregar su versión fue Lepín Ovando, quien recordó que “esa noche nos juntamos con unos amigos y donde mi jefe me pasó plata, a un amigo lo acompañé a cobrar una plata y después nos conseguimos marihuana y unos ácidos donde fumamos en la multicancha y pasamos a comprar más copete. Seguimos tomando y a la Pingüino cuando íbamos a comprar más copete y nos encontramos con él quien me empujó asique le pegué dos combos en la cara y cuando cayó al piso le tiré una patada. Lo agarré y cuando arrancó le tiré su mochila y su celular que se le cayó lo recogí”.
Mientras que el otro acusado, Montenegro Miranda le señaló a los jueces que “ese día me pasó me dicen que había un trabajo así que nos fuimos a una parcela. Estuve trabajando todo el día y en la tarde me pagaron, estuve además un rato con mi pareja. El Francisco me llamó para que vayamos a tomar unas cervezas. Después que nos juntamos y al quedarnos sin trago fuimos a comprar más y al ir caminando y siento un empujón y después que sigue me miró amenazante por lo que Francisco llegó y le pegó, al haber un forcejeo me metí yo lo tiré hacia un lado, agarré su mochila y se la tiré para que se vaya. Nos volvimos a la casa y ahí llegó Carabineros”.
El juicio continúa hoy en el Tribunal Oral en lo Penal, donde la defensa de los imputados alega que no se trataría de un delito de robo con violencia.