Gran
preocupación expresó el fiscal regional de Magallanes, Eugenio Campos
Lucero, frente a las libertades condicionales que se otorgaron el pasado
lunes en la comisión que sesionó en la Corte de Apelaciones de Punta
Arenas.
En
este sentido, el máximo representante del Ministerio Público en la
Región de Magallanes, señaló “qué le voy a decir a una víctima de un
delito violento respecto de los cuales un homicidio, una violación, un
robo calificado, en la cual aquella víctima se queda con la sensación
que se le aplicaron las penas justas, de 10 años o 15 años de presidio,
de la cual durante ese período va a tener una cierta tranquilidad, pero
se en cuenta en definitiva de frente con su imputado o agresor, en el
cual le estableció delitos gravísimos y eso lo vemos todos los días
cuando nuestras víctimas vienen a pedirnos ayuda y asesoría, respecto de
revivir ese episodio tan lamentable en sus vidas. Creemos que eso
debería ser considerado”.
El
representante del Ministerio Público en Magallanes, expresó su
preocupación frente a la gran reincidencia que se registró en los
condenados que recibieron el beneficio de la libertad condicional el año
pasado. “Claro que nos preocupa, porque hemos tenido una cifra
relevante de sujetos que han vuelto a delinquir, y ni siquiera un par de
meses, si no un par de días de haber recuperado su libertad
condicional”. Enfatizó Campos, quien siempre ha expresado su intención
de estar presente en las comisiones de las libertades condicionales.
Cabe
señalar que este año en la comisión de las libertades condicionales, a
uno de los beneficiados, se le tuvo que pedir la prisión preventiva, ya
que mantenía una causa de violación contra su hija, como también un
juicio oral pendiente.
El
Decreto Ley N° 321 del año 1925 y su reglamento establecen como
requisitos para conceder la libertad condicional y completar la pena en
el medio libre, que los postulantes deben haber cumplido la mitad de la
condena y dos tercios en el caso de condenas por delitos graves;
presentar una conducta intachable en el establecimiento penal; haber
aprendido bien un oficio si hay talleres donde se cumple la condena y
haber asistido con regularidad y provecho a la escuela del
establecimiento penal y las conferencias educativas.