Luego que tres jóvenes indonesias solicitaron a mediados de abril pasado, ante la Fiscalía de Punta Arenas, reabrir la investigación por un delito de trata de personas, ayer, en el Juzgado de Garantía se accedió a incorporar más antecedentes a la causa.
En la audiencia solicitada por la fiscal Rina Blanco, se pidió ante el tribunal que se reabra la investigación en contra del comerciante hindú Pishu Lakhwani, a pesar que el abogado defensor Marcos Ibacache se opuso a esta reapertura por no existir el delito denunciado tras una serie de diligencias, agregando que existiría una incompetencia del tribunal por el otorgamiento de un pasaporte falso otorgado ante las autoridades de Malasia.
Ante esto, el juez Pablo Miño accedió a la reapertura de la investigación, para que la Fiscalía pueda investigar nuevos antecedentes aportados por las víctimas y luego decidir si se decide solicitar acciones contra el denunciado.
Tras la resolución judicial, el abogado de las denunciantes, Juan Carlos Rebolledo, señaló estar conforme. “Estamos satisfechos con la resolución porque era lo que esperábamos.
Lo que nos sorprendió es que la causa fuera cerrada sin formalizaciones y ahora esperamos que se realicen las diligencias y se formalice rápidamente al responsable y se llegue hasta el juicio oral y a una condena que correspondería en este caso. Creemos que este caso es mucho más grave que otros y se trata de personas que viven mucho tiempo en Chile y conocen las leyes, por lo que si van a buscar gente al otro lado del mundo es precisamente porque pretenden aprovecharse y realizar las conductas propias de la trata.
En relación a las víctimas, un antecedente que no se corroboró fue la minoría de edad de una de ellas. Además que la trata puede ser nacional o internacional, por lo que nosotros nos querellamos contra una segunda denunciada que está involucrada y es una mujer chilena”.
A la salida de la audiencia, una de las denunciantes, Laila Nur, señaló: “Estoy feliz, pero nerviosa. Tengo ganas que se haga justicia porque realmente muchos años esperaba esto para mí y mis amigas, ojalá se haga justicia”.
Recordó que “No teníamos cómo contactarnos con mi familia, en esa época tenía 15 años, me cambiaron mi pasaporte, me hicieron mayor de edad para entrar a Chile, es decir tengo 23 años, pero 31 años en mis papeles”.
Boris Miranda, marido de Eva Anggraeni, también se mostró conforme con la resolución. “Es lo que buscábamos y se nos dio la razón para reabrir la causa ya que hay testigos nuevos y antecedentes nuevos, entre ellos que una de las niñas era menor de edad cuando vino y que no se vio en la investigación anterior, además los alegatos de la defensa no tiene sentido.
Se trata de una menor amenazada y maltratada sicológicamente. Lo que buscamos es que se le impute el delito de trata de personas, porque se retuvo los documentos, no las dejaba comunicarse con sus familias, ellas fueron abusadas como personas y esta persona anda por la calle como si nada. No estamos buscando su vida de ahora de las chicas si se casaron, si tuvieron hijos, eso no tiene nada que ver”.
Por su parte, el abogado defensor Marcos Ibacache señaló que “esta causa se abrió EL 2011 por un delito de trata de personas, ahora vemos que se reabrió por otra causa, que es la falsificación de un pasaporte de una de estas ciudadanas que vinieron a trabajar a Chile.
Si bien no hubo mayor discusión en una reapertura, ya que ésta era sólo una comunicación de la Fiscalía sobre ello, lo que sí esta defensa dejó delineados los antecedentes que se van a aportar en esta investigación, donde existe una incompetencia de los tribunales chilenos para conocer, ya que los documentos fueron otorgados por autoridades de Malasia. Además existe un uso de estos documentos y se casó en Chile con estos documentos e hizo uso de su propio dolo y pierde valor la denuncia cobrando fuerza la incompetencia del tribunal.
Es fácil demostrar que mi representado no estaba en Malasia, ya que en esa época cuando se otorgaron estos documentos no se encontraba en ese país, por lo no pudo haber participado en esta falsificación”.