En
la mañana de ayer un pescador artesanal de 29 años se presentó
voluntariamente al cuartel de la PDI. Tenía una orden de detención en su
contra y debía ser reformalizado por delitos de violencia
intrafamiliar.
La
causa se inicia el 4 de febrero. En horas de la madrugada, el imputado
habría amenazado y agredido a su conviviente tras una discusión por
motivos de dinero. El hijo en común –que tenía 10 años de edad– vio la
situación y salió a pedir ayuda. Según el parte policial, el hombre
golpeó el muslo del niño por denunciar los hechos. También agredió a dos
carabineros que lo detuvieron.
Al
individuo le impusieron el arresto domiciliario parcial y prohibición
de acercamiento a las víctimas. Sin embargo, surgieron nuevas denuncias
que requirieron su presencia a la justicia.
El
25 de febrero el imputado habría quebrantado la orden de alejamiento y
concurrido a la casa de su exconviviente, donde la habría tomado del
cuello y sacado de la cama. También la habría golpeado con un objeto
contundente y amenazado con un cuchillo. El 10 de abril, el individuo
habría incurrido reiterado su incumplimiento a la medida cautelar y acudido a la casa de la víctima.
La
Fiscalía solicitó una audiencia de reformalización para imputarle
nuevos delitos. Sin embargo, se ausentó a la cita con el tribunal y se
despachó una orden en su contra.
Finalmente,
ayer se presentó ante la justicia. El Ministerio Público le formuló dos
delitos de desacato, amenazas y lesiones menos graves, los dos últimos
en contexto VIF. Solicitaron que se impusiese la prisión preventiva por
la gravedad de los hechos, pero el tribunal determinó que se mantuviese
la reclusión parcial.
De
acuerdo a los antecedentes ventilados en audiencia, el hombre habría
tenido problemas para informar su nuevo domicilio al Juzgado de
Garantía. Ello provocó que no se enterara de las fechas y se despachase
una orden de detención en su contra.