Un
nuevo frente judicial enfrentará un sujeto que es investigado por abuso
sexual. Un funcionario de la Policía de Investigaciones (PDI) que
participó en su detención se querelló en su contra por haber recibido
escupos y golpes por parte del imputado.
Los
hechos ocurrieron el 9 de agosto, cuando la Brigada Investigadora de
Delitos Sexuales (Brisex) de la PDI concurrió a la Población 18 de
Septiembre a partir de una denuncia por presuntos abusos.
De
acuerdo con los antecedentes de la Fiscalía, un adulto habría atacado
sexualmente a una niña de siete años dentro de una casa interior. Los
tocamientos se habrían perpetrado cuando su conviviente –que estaba a
cargo de la niña– se ausentó por unos minutos. Esa misma tarde, la niña
develó los hechos a su madre.
La
unidad especializada llegó alrededor de las 19.20 horas y se encontró
con el denunciado en estado de ebriedad. En la salida del inmueble se
negó a ser esposado y a usar mascarilla, pero logró ser detenido y
trasladado al Hospital Clínico de Magallanes para constatar lesiones.
En
el sector de urgencias, los familiares de la víctima esperaban su
llegada. Según la querella, el imputado “comenzó a comportarse de forma
agresiva, hostil y soez con los funcionarios policiales, forcejeando
activamente con ellos, propinando cabezazos y escupiendo a los mismos,
viéndose obligados a utilizar la fuerza proporcional necesaria para
controlarlo”.
Un subcomisario recibió escupitajos en sus ojos. También tuvo una lesión leve en el labio y una escoriación en el codo derecho.
La
querella –patrocinada por el abogado Hans Monroy Navarro– señala que el
imputado incurrió en un delito de maltrato de obra a funcionario de la
PDI en ejercicio de sus funciones. El ilícito puede ser castigado hasta con 540 días de presidio.
El
Ministerio Público ya inició una investigación en contra del imputado
por maltrato de obras, amenazas a funcionarios, abuso sexual y propagar
contagio a sabiendas. Actualmente está en prisión preventiva.