Sujeto que recuperó libertad tiene orden de captura por otra condena

El lunes en la mañana un interno de la cárcel de Punta Arenas recuperó su libertad tras cumplir una condena, sin embargo, debía comenzar a cumplir otra, por la cual no ha sido encontrado, decretándose una orden de detención.
De acuerdo a lo señalado por el fiscal Manuel Soto, se solicitó esta detención por no haber sido hallado el lunes en su domicilio y ayer no se presentó a una audiencia en el tribunal. “Se decretó la orden de detención, él estaba debidamente notificado para esta audiencia, no se presentó y no dio razón alguna su defensa por esta incomparecencia. Efectivamente está condenado a cinco años y un día de cárcel por un delito de robo en lugar habitado. Lo cierto es que la sentencia no está ejecutoriada, está pendiente justamente una resolución de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas para el día 22 de junio, por lo tanto recobró la libertad por otra condena que estaba cumpliendo y por eso la Fiscalía solicitó esta audiencia para debatir y solicitar la prisión preventiva”.
De acuerdo a lo que se debatió en la audiencia de solicitud de revisión de medidas cautelares, el tribunal indicó que al condenado se le notificó ayer a las 11 horas, sin embargo, no llegó al tribunal. Ante esto el fiscal Soto solicitó la audiencia para pedir la prisión preventiva ante un eventual peligro de fuga. Por su parte, la defensor Karina Ulloa se opuso a solicitar la medida privativa de libertad, señalando que la Fiscalía solicitó la audiencia para enmendar un error, al no solicitar previamente cautelares. “Esta orden de detención no tiene sustento, porque en ningún momento pidieron cautelares en Garantía como habitualmente se hace y donde ellos piden prisión preventiva y se deja suspendida hasta que la persona deja de cumplir una condena y luego se resguardan de esto y no ocurrió en este caso”.
A pesar de esto, el tribunal ordenó la orden de detención por el peligro de fuga del condenado.
A Milton Neftalí Cheuquepán Manríquez se le condenó el 29 de abril pasado a cinco años y un día como autor del delito de robo en lugar destinado a la habitación. Se indicó que el 8 de agosto en horas de la tarde los imputados G.E.G., de 17 años, y Milton Neftalí Cheuquepán Manríquez, de 39 años, llegaron hasta el inmueble ubicado en calle Armando Sanhueza a la altura del 2300, donde el adulto escaló una pandereta e ingresó al inmueble por una puerta de cocina, registrando las dependencias sustrayendo diversas especies, entre ellas equipos computacionales y un par de zapatillas.
Tras el ilícito, Cheuquepán tomó contacto con el adolescente haciéndole entrega de las especies, las cuales fueron recuperadas posteriormente por personal de la SIP de Carabineros en el domicilio del menor, logrando su detención, al igual que la de Cheuquepán, a quien una de las víctimas reconoció el par de zapatillas que habían sido sustraídas desde uno de los domicilios afectados.
Mientras que al adolescente lo condenaron por este mismo hecho, pero por el delito de receptación, por lo que deberá cumplir una pena única de 60 horas de prestación de servicio en beneficio de la comunidad, además de someterse a un tratamiento por adicción o consumo excesivo de alcohol y drogas. Al conocido “Argentino” se le condenó por este mismo delito, pero por lo ocurrido el 7 de agosto del año pasado, en circunstancias que se produjo un robo en la vivienda ubicada en calle Francisco Vergara, donde desconocidos ingresaron a la vivienda sustrayendo un notebook, el cual mantenía en su poder este equipo. Los jueces determinaron absolver al adolescente por unanimidad por el hecho que se le acusaba, ocurrido el 2 de agosto de 2015 alrededor de las 20 horas, en circunstancias que se produjo un robo en una vivienda ubicada en calle Manuel Rodríguez a la altura del número 2500, donde desconocidos sustrajeron equipos computacionales, electrónicos, juegos, celulares y prendas de vestir.
Otra absolución que decretó el tribunal por mayoría se refiera a que el menor de 17 años de iniciales G.E.G., el 27 de julio del año pasado, en horas de la tarde, concurrió al domicilio ubicado en calle Guillermo Tell a la altura del número 0900, donde sus propietarios no se encontraban, instantes que el imputado escaló un muro e ingresó al domicilio rompiendo un vidrio sustrayendo diversas especies, entre ellas equipos computacionales y juegos electrónicos para luego huir, siendo avaluadas las especies en un millón de pesos que fueron halladas posteriormente en el domicilio del menor imputado.

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