El cruce de las calles Rómulo Correa con Cirujano Videla, en Punta Arenas, es uno de los más peligrosos y el lugar donde la ocurrencia de accidentes de tránsito es casi “pan de cada fin de semana”, por no decir, de cada día.
Es que los vehículos que transitan por calle Rómulo Correa, al decir de los vecinos cuyas observaciones las vienen realizando desde largos años, lo hacen a gran velocidad y la han transformado en una pista de carreras, vayan de playa a cerro o de cerro a playa.
Los que lo hacen por Cirujano Videla corren menos, porque la calle es más angosta, circula la locomoción colectiva, con buses Movigas en forma frecuente y con tránsito más intenso durante casi todo el día.
“Pero los fines de semana, todos corren” y es por eso que las madrugadas de viernes, sábados y domingos, los vecinos del sector despiertan con el ruido de las colisiones, de los choques, con la consecuencia de numeroso heridos, daños materiales y secuelas posteriores tanto en centros asistenciales como en cuarteles policiales o en los tribunales de justicia.
“El fin de semana pasado fue el colmo, no sólo porque en este cruce hubo una seguidilla de accidentes sino que parecía que muchos estaban locos y chocaron, se volcaron, se incrustaron en camiones o causaron heridos y daños”, dijo otro vecino.
“Nunca se sabe”
Bárbara Bustos, estudiante de la carrera de Derecho, dijo que “nunca se sabe lo que va a pasar en este cruce, porque es muy peligroso. Y yo lo he visto, porque en dos años me ha tocado presenciar tres accidentes de lamentables consecuencias. Y pese a eso, no estoy acostumbrada a eso. Me asustan los choques y ver sangre o personas heridas y por lo que he sabido, esos cuadros en este sector son frecuentes”.
“Es terrible”
Julio Barrientos, comerciante que lleva más de 30 años residiendo en el sector cercano al cruce, de hecho tiene un negocio a escasa distancia de él, afirmó que “es terrible la cantidad de accidentes que se han producido aquí. Yo perdí la cuenta de cuántos han sido en todos estos años, pero siguen y seguirán ocurriendo si el municipio no toma medidas, como instalar semáforos y lomos de toro”.
“Con lomos de toro, como los que se instalaron en otro cruce cercano, tan peligroso como éste, la cosa cambió y no hubo que instalar semáforos. Pero sabe que el problema no radica en la instalación de esos lomos de toro o de semáforos. El problema es de las personas que conducen vehículos motorizados. Se ha perdido el respeto a las personas. No importan quienes viajan como acompañantes, si es la propia familia u otra persona. No cuidan a sus propias familias y por eso no respetan ni cuidan a otras personas, les da lo mismo y ahí están las consecuencias en heridos, daños y todo lo demás”.
Y reitera que, tal vez, los semáforos y los lomos de toro contribuyan a que los conductores de vehículos motorizados reduzcan la velocidad de sus móviles, que se desplacen más lentos y así, los accidentes disminuyan, pero no tiene mucha fe en que así llegue a ocurrir e insiste en que las rotondas (de las cuales quedan todavía algunos restos que sirven como islas peatonales) y los carteles “Pare” o “Ceda el paso” instalados allí, sirvieron de poco, porque no las respeta nadie”.
“Llevo años viendo accidentes”
“Llevo 19 años viendo accidentes. Los he visto desde que era un niñito: autos, camionetas, de todo, han chocado en este cruce y han dejado numerosos heridos y hartos daños. Si hace poquito un jeep quedó volcado. Pero eso no es nada con lo que ha ocurrido en otras ocasiones. He visto personas noqueadas, sin conocimiento, sangrando, llorando, gritando y hasta yo he sido perjudicado porque me atropellaron y me mataron a “Boy”, mi perrito querido, mi mascota”, recordó Jonathan Sánchez, estudiante de Construcción Civil.
Y prosigue con sus poco gratos recuerdos: “uno siente un ruido fuerte y mira por la ventana (que da a Rómulo Correa) y ve los efectos de los accidentes. Yo, por suerte, no le tengo miedo a ver correr sangre, pero la he visto correr. Si me ha tocado ver peleas entre los conductores involucrados en los accidentes. Yo creo que la solución es instalar semáforos, es la única solución” para que esos accidentes que ha venido presenciando casi “en vivo y en directo”, dejen de ocurrir o que, por lo menos, disminuyan.
“Falta respeto y educación”
María Lira Calderón, llevando de la mano a su primera nieta, afirmó que “falta respeto y educación. No ve que si los choferes tuvieran respeto por los demás conductores de vehículos la cosa sería diferente. Cuidarían de sus familias o de sus acompañantes. Deberían respetar las normas del tránsito, las señales que han sido instaladas, pero no las respetan. Y qué decir de los peatones: tampoco los respetan, pero ellos tampoco porque cuando llegan a un cruce señalizado, caminan lento, van leyendo lo que les llega por el celular y eso genera tensión, impaciencia y molestia en los conductores. Y eso demuestra falta de educación, porque si se dieran el tiempo y leyeran lo que dicen las normas del tránsito, las cosas serían diferentes para todos y habría menos accidentes de tránsito, no sólo aquí, sino que en otros lugares.