Una
de las elecciones más importantes que se vivirá el próximo 11 de abril,
será la elección de los candidatos a constituyente, quienes serán los
encargados de redactar la Carta Magna que dirigirá los rumbos del país.
Es
así que uno de los candidatos a la Convención Constitucional es el
abogado Alfredo Fonseca Mihovilovic, quien va como independiente.
Pingüino Multimedia conversó con el candidato respecto de la nueva Constitución.
-¿Qué elementos son importantes que contenga la nueva Constitución?
“Como
sabemos, ninguna Constitución se escribe o parte desde de cero, no
vamos a discutir cosas ya zanjadas. ‘¿Si Chile, es o no una República
democrática?’, sería absurdo”.
“Por
una parte, tenemos los elementos clásicos por definición: Razones por
las cuales el Poder Constituyente la establece, los valores y principios
básicos como también los derechos y garantías constitucionales, la
forma jurídica del Estado, la forma de Gobierno, poderes del Estado, sus
órganos estatales, las relaciones entre ellos y sus respectivas
competencias, los órganos, procedimientos y los quórums requeridos para
modificar la Constitución, el conjunto de normas o disposiciones
transitorias que faciliten el paso de un ordenamiento jurídico regido
por determinadas normas constitucionales a un nuevo ordenamiento
constitucional”.
“También, el reconocimiento a los tratados internacionales vigentes, sobre todo en materias de derechos humanos”.
“Por
otra parte, sobre la base de esta estructura general mencionada, está
lo que podemos incorporar: a mi juicio, la condición o elemento más
importante de una nueva constitución es representar el alma de Chile.
Debido a que las constituciones democráticas en países consolidados
cultural y políticamente son fruto del acuerdo de quienes conforman su
pueblo, quienes libremente deciden darse un orden jurídico superior
determinado, que nace de un gran pacto político que es voluntad de
muchos. Este pacto refleja lo que se denomina ‘el alma colectiva de un
pueblo’, y no solo de las élites centralistas”.
“En
concordancia con lo anterior, nuestro sentido de pertenencia a una
patria común no se inventa, ni trasplanta, el alma colectiva de un
pueblo, está constituida por consensos y comunión de espíritus, que
nunca deben ser violentados o torcidos, ni menos crear o concebir por la
simple voluntad de unas pocas personas”.
“Ya
lo decía el padre del constitucionalismo moderno el filósofo, Karl
Loewenstein: ‘una verdadera constitución es aquella que además de
contener normas acerca de los poderes y garantías de carácter esenciales
en favor de las personas, debe sobre todo encarnar los valores mas
profundos de la democracia y la realidad de los ciudadanos (grupo de
gobernados), que regirá o se impondrá’. Sin esta premisa fundamental no
podemos hablar de Constitución y estaríamos frente a una especie de
disfraz constitucional, que no serviría para regular y armonizar nuestro
proceso político o vida institucional, sino que simplemente de una u
otra forma para legalizar solo el monopolio del poder de determinados
grupos sociales y económicos”.
“Si
bien no será posible construir una constitución 100% ideal o perfecta,
una Constitución ideal no ha existido y jamás existirá, sí podemos
organizarnos para crear una moderna, acorde al siglo XXI y que sea mejor
para Chile”.
“En términos más precisos necesariamente deberá contener entre otras materias, definiciones acerca, de:
-Nuestro sistema político, ¿presidencialismo o semipresidencialismo?
-Gobierno y administración interior del Estado, ¿Estado unitario centralizado, federal o regionalizado?
-Reconocimiento de Chile, como un Estado plurinacional, reconociendo a nuestros pueblos originarios.
-La eliminación de todas las formas de discriminación.
-La
definición de qué tipo de Estado queremos, liberal, subsidiario mal
entendido, social o un estado democrático de Derecho, que permita la
expansión de los derechos sociales.
-El rediseño del Tribunal Constitucional.
-Revisar la forma de nombramiento de los jueces y fiscales.
-Ampliar la capacidad de control ciudadano y estándar de rendición de cuentas de órganos autónomos como la Fiscalía.
-La reestructuración urgente de las policías.
-Crear
el Ombudsman o Defensor del Pueblo. Nuestro país junto a Uruguay son
las únicas naciones en Latinoamérica que no cuentan con un Defensor del
Pueblo. Las sociedades deben estar conscientes de que el defensor del
pueblo forma parte del Estado, pero no es un ente gubernamental y debe
tener autarquía financiera y administrativa, que vele por el resguardo
debido de los intereses de la ciudadanía y protegerlos ante la falta de
servicio o la negligencia de la administración en el cumplimiento de sus
funciones públicas.
-Abordar la necesidad de crear los Tribunales Contenciosos Administrativos”.
“Éstas serían algunas de las materias que considero trascendentales”.
– ¿Cómo se hace una Constitución en que todos los chilenos puedan entenderla?
“Primero
que nada, con mucho compromiso, informándose y participando en la
votación del día 11 de abril. Eligiendo las personas que les parezcan
más serias, creíbles y responsables, dejando de lado, si lo estiman
conveniente, a los candidatos ‘visitas’, personas que nunca han vivido
en la región o solo en su infancia, pero desean representar los
intereses de la ciudadanía magallánica. Los candidatos ‘cometas, una
suerte de catadores electorales’, aquellos que aparecen cuando se acerca
el periodo electoral y después desaparecen de la región porque su
pensamiento y corazón están en la capital, quienes difícilmente podrán
representar y sentir una realidad que no conocen, ni viven. Como así
también a los ‘ilusionistas’, que intentan representar los genuinos
intereses de los habitantes, ilusionando con un discurso fácil, con
frases hechas y respuestas simples ante problemas difíciles. O los
déspotas o prepotentes ilustrados, que después de largo tiempo de
ausencia, vienen cual Capitán América, al rescate de los magallánicos
para ‘ayudar’ ignorantes o ingenuos que todavía siguen viviendo aquí.
También a los candidatos que no son capaces de demostrar sus
credenciales o ADN democrático y representan a sectores que le pusieron
apellido de “protegida” a la democracia, votaron rechazo, han estado
permanentemente en contra de la paridad, como elemento fundamental para
evitar la discriminación de la mujer y han tratado a los pueblos
originarios de ‘pueblecitos’”.
“Segundo,
una vez establecida la Convención Constituyente, incentivando la
participación en todos los niveles de la sociedad, informando las
discusiones con visibilidad y transparencias, evitando la cocinería de
grupos con intereses económicos, políticos, etc. Porque solo la atención
de la ciudadanía evitará que grupos de interés de cualquier índole,
coopten la elaboración de una nueva constitución”.
– ¿A partir de la nueva Constitución podremos tener un país más equitativo?
“Yo
soy un convencido que sí, con regiones autónomas que tengan mejor
acceso y calidad de vida en cuanto a trabajo, educación y salud”.
“Actualmente,
tenemos una ausencia total de estándares básicos en la Constitución, en
la cual el Estado no es el principal obligado en materia de protección y
real cumplimiento de aquellos derechos que están vinculados con la
satisfacción de necesidades básicas de las personas. Tenemos que
transitar hacia una concepción de Estado y sociedad cercanas al
principio de solidaridad, tomando distancia de la lógica de una
subsidiariedad mal entendida, sesgada y disminuida a una inacción del
Estado, como asmismo distanciarnos de lógicas mercantilistas por lo
menos en el ámbito de los servicios y prestaciones sociales. La
subsidiariedad que goza de buena salud en otras democracias, pero mal
entendida en Chile, sirvió solo para avalar las desigualdades. Se le
hizo creer al país que el dilema es Estado o Mercado, olvidándose que
está el Estado, la sociedad civil y más abajo el mercado. Me gustaría
que fuésemos capaces de entender la “solidaridad con subsidiariedad”,
también existen nobles instituciones privadas, que desarrollan
actividades sociales o comunitarias relevantes”.
“Para
mí, es fundamental tener una definición más humanista, basada en un
Estado Social Democrático de Derecho, que genere la obligación en el
legislador, de avanzar hacia prestaciones sociales mas equitativas,
sobre premisas redistributivas y universalistas, que no dependan
solamente de la capacidad de pago, sino que por el contrario de la
necesidad y genere una barrera que prohíba o transforme en una
dificultad real, la tentación o intención de entregar en las manos del
mercado la provisión de las prestaciones sociales básicas”.
“La
nueva Constitución tiene que garantizar a lo menos aquellos derechos
sociales que se encuentren reconocidos en el derecho internacional,
fortaleciendo los derechos a la libertad reconocidos en la actual
Constitución, creando y expandiendo los derechos de prestación”.
“Se
trata de una nueva concepción, si queremos contar con una mejor salud,
educación de calidad y mejores pensiones, es crucial esta definición de
Estado Social Democrático de Derecho, debido a que el legislador (Poder
Ejecutivo y Legislativo, dependiendo quien tenga la iniciativa o si es
conjunta o no), tenga la obligación de desarrollar los derechos que se
encuentren reconocidos en la Constitución, de acuerdo con la concepción,
enunciación y límites que se establezcan”.
“Por
poner un ejemplo, si se reconoce, como es en parte actualmente, solo el
derecho a la libertad de elección de una prestación de salud (pública o
privada), pero no se reconoce el derecho para acceder a un estándar
alto de salud física, psíquica, emocional, las autoridades legislativas
no tendrán ninguna presión o motivación para avanzar en una mejor y
continua salud de calidad”.
“Paralelamente
a lo anterior, la nueva Constitución tendría que eliminar los quórums
extra mayoritarios, que en la actual se requieren para la aprobación de
proyectos de ley en materias sociales, como asimismo el control
preventivo que realiza el Tribunal Constitucional, que se ha constituido
en un freno para avanzar en temas de justicia social, pese a ser
aprobados por mayorías ciudadanas, dándole un poder extraordinario a
minorías políticas cooptadas por intereses rentistas de mercados
oligopólicos de prestaciones sociales, Isapres, AFPs y otros”.
– ¿Cree que los acuerdos puedan primar en la Convención?
“Evidentemente,
tienen que primar. Con un análisis serio, con previa discusión de
altura, debate respetuoso, unido a la capacidad de escuchar antes de
descalificar, todos elementos muy necesarios, para integrar de la mejor
forma las visiones que existan. Además, la regla de los dos tercios
prácticamente obligará al consenso y a veces también, quizás en algunos
aspectos transar hasta que duela, para lograr una verdadera “cohesión
social” que responda a dos principios básicos, una cierta “moral
social”: que incorpore las creencias, las costumbres, los hábitos y la
fe arraigados en el corazón de la sociedad nacional y se constituyan en
una regla de conducta. Y por otra parte, la credibilidad en la actuación
del Estado, que no solamente debe basarse en la coacción física, sino
en una directriz fundamental como es la fe y credibilidad en las
autoridades”.
“La
cohesión social es clave para que el país se reencuentre y supere la
actual crisis, por de falta de credibilidad en las instituciones y en
las autoridades”.
“Se requerirá una
gran generosidad, debido a que la actual Constitución se transformó
pese a todas las reformas en un contrato social, que no representa los
anhelos actuales de la mayoría de los ciudadanos. Cuando un contrato se
torna inviable lo ideal es renegociarlo”.
–
Gran parte de los chilenos espera y tiene la esperanza que con la nueva
Constitución exista un cambio real en el país ¿Ese cambio será
inmediato?
“Una
de las exigencias éticas más importantes que tienen los candidatos a
constituyentes, es ser coherentes, hablar con la verdad y no vender
simplemente ilusiones”.
“He
apreciado a varios ilusionistas tratando de cautivar dando soluciones
fáciles a problemas difíciles, lo que no quiere decir que no se
propongan ideas originales, grandes e innovadoras, para lograr que
nuestro país sea más democrático, inclusivo, equitativo, del cual las
actuales y venideras generaciones se sientan orgullosos”.
“Necesariamente, tendremos una transición entre la Constitución que dejará de regir y el nuevo ordenamiento constitucional”.
“Los
cambios en algunos aspectos serán inmediatos y otros serán materias de
ley cuyo marco y obligación de llevar a cabo estarán definidas en la
Constitución”.
– ¿Cuánto tiempo podría demorarse en que la nueva Constitución comience a regir 100%?
“De
acuerdo con el calendario que se ha fijado en este proceso, el 1 de
abril de 2021, será la elección de convencionales constituyentes. En
mayo o junio de 2021: Instalación de la Convención Constituyente. Luego
entre 9 o 12 meses después, la Convención aprobará un nuevo texto
constitucional y aproximadamente 60 días después, agosto de 2022
aproximadamente, se llamará a un plebiscito, denominado de salida para
aprobar o rechazar la nueva Constitución. Este hito será muy importante.
Recién entonces el Presidente de la República convocará al Congreso
Pleno para que, en un acto público y solemne, se promulgue y se jure o
prometa respetar y acatar la Nueva Constitución. Dicho texto sería
publicado en el Diario Oficial en los diez días siguientes a su
promulgación y entraría en vigencia en dicha fecha. Si en ese plebiscito
de salida gana el rechazo a la nueva Constitución permanecerá la
Constitución de 1980 y sus reformas”.
“Pero
creo que su pregunta va más allá y se refiere a la plenitud de su
imperio y la puesta en vigor de sus normas y preceptos. Esto en algunas
normas será de inmediato, pero en otras se deberá legislar normas de
acuerdo con los lineamientos que establezca la nueva Constitución, a
objeto de implementar los cambios reales”.