Cámara Baja aprobó voto obligatorio y en presidencial de noviembre se comenzaría a aplicar

Chile
podría volver a tener voto obligatorio para las elecciones
presidenciales de noviembre de este año. Eso, si el Congreso le da luz
verde al proyecto que busca reponer la obligatoriedad del sufragio, que
ya obtuvo su primera victoria ayer: la Cámara de Diputados lo aprobó en
general con 107 votos a favor, 16 en contra y 22 abstenciones.

La
iniciativa establece que todos los ciudadanos estarán sujetos a esa
imposición, salvo los mayores de 75 años y las personas en situación de
discapacidad o dependencia; ciudadanos chilenos con residencia en el
extranjero y los ciudadanos extranjeros avecindados en Chile que
estuvieren habilitados para votar. Además, la norma no se aplicaría a
elecciones primarias legales ni a elecciones internas de partido.

Aunque
ahora recibió un respaldo mayoritario de los diputados, la discusión no
es nueva. El mismo corazón tenía la iniciativa que rechazaron los
parlamentarios en particular el 21 de enero de 2020, que no alcanzó los
92 votos necesarios para pasar a su segundo trámite. Un día después, el
22 de enero, un grupo de diputados presentó el mismo proyecto y en marzo
de este año se reactivó su tramitación en la Comisión de Gobierno
Interior. Sin embargo, el empujón final se dio luego de los resultados
de las elecciones del 15 y 16 de mayo. Ahí, tras constatar la baja
votación -solo el 43% del padrón electoral establecido-, el debate cobró
más fuerza y se logró poner en tabla.

La
moción recibió tres indicaciones y volvió a la Comisión de Gobierno
Interior, que deberá emitir un nuevo informe para que la sala de la
Cámara pueda proceder a la votación en particular. Por ejemplo, el
diputado Juan Antonio Coloma (UDI) agregó un párrafo para establecer que
la inscripción al padrón sea voluntaria. Es decir, que el voto sea
obligatorio solo para quienes se inscriban en el padrón, pues ya no
sería inscripción automática.

El
diputado magallánico Gabriel Boric, ante dicho proyecto, expresó que
“la tarea de tener una democracia responsable es de todas y todos. Y el
voto obligatorio es un mínimo exigible en un largo camino de tareas,
como la paridad y educación cívica en serio. La tarea es amplia. Reponer
este voto obligatorio es un mínimo y no la solución (…) No ha
existido voluntad de este Gobierno ni los anteriores para que se
instaure en serio el voto voluntario, que requiere más educación
cívica”.

Aunque
logre sortear todos los trámites legislativos, su implementación podría
demorarse, pues además de su aprobación necesita un complemento:
cambios a la Ley Orgánica Constitucional de Elecciones Populares.

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