Tras
cuatro años al mando de la Democracia Cristiana en Magallanes, Eugenia
Mancilla hace un balance de lo que significó ser la presidenta regional
de la DC.
Mancilla dijo estar satisfecha con lo realizado y descartó ser candidata a algún cargo de elección popular.
-¿Cree haber cumplido todos sus objetivos como presidenta regional de la DC?
“En
2014, iniciamos un trabajo junto a un grupo de camaradas con mucho
entusiasmo y nos planteamos diversos desafíos, entre ellos algo
fundamental para esa época fue recuperar las confianzas y comunicación
al interior del partido, abriendo puertas para una discusión profunda y
democrática. Luego nos planteamos la necesidad de recuperar la formación
política a través de una academia permanente y finalmente el objetivo
de mantener y elevar nuestra presencia en la representatividad
electoral. Creo todos estos objetivos los cumplimos sin perjuicio de los
inconvenientes que toda actividad política conlleva”.
-¿Con qué sentimientos hoy deja de ser dirigenta?
“Con
satisfacción y gratitud. Han sido años de arduo trabajo y compromiso,
en momentos complejos para la Democracia Cristiana, especialmente cuando
se produce un distanciamiento entre el trabajo de base y las decisiones
cupulares y centralistas”.
-¿Qué destaca de los años de su presidencia?
“Logramos
tener una voz en la agenda regional que permitió compartir diagnósticos
y aportar a la discusión. Eso no es fácil en tiempos de inmediatez y de
diversos canales en redes sociales donde se cuestiona permanentemente
la actividad política y especialmente a los políticos”.
-¿Hace algún mea culpa?
“Por
cierto, no todo fue miel sobre hojuelas. Hemos enfrentado el deterioro
de la política y la baja participación, un proceso de refichaje
complejo, frente a un descrédito de la actividad política partidista,
fruto también de la ambivalencia en temas trascendentales para el país
con parlamentarios que no necesariamente respetan la decisión de
mayorías o cuando se cuestiona permanentemente el coqueteo indebido de
nuestro partido con los proyectos del gobierno sin mantener un dialogo
comprometido con los partidos de oposición, o cuando decidimos seguir el
camino propio en las presidenciales pasadas y terminamos no solo
perdiendo la unidad opositora y el gobierno, sino que nos fraccionamos
internamente, y eso es una autocrítica, ya que no tuvimos la capacidad
de frenar esa locura”.
-¿Cambió la DC Magallanes desde que usted asumió hasta ahora?
“Sería
arrogancia responder esa pregunta, hay que preguntarle a la militancia,
a los hombres y mujeres que participaron en estos años elevando la
discusión política, a las mujeres y jóvenes que ingresaron a militar, a
los que recibieron cada año una cuenta de gestión y de rendición de
cuentas, de como se transformó positivamente nuestra sede política, en
fin, creo son ellos los que deben evaluar nuestra gestión”.
-¿Tiene algún proyecto político para el futuro?
“Político
ninguno, de vida muchísimos. Mire, si hay algo que nos evidenció el
estallido social del 18 de octubre pasado es que la gente está cansada
de que siempre sean los mismos, que se perpetúen por años en un cargo. Y
eso a nivel parlamentario, de cores, municipal y obviamente de la
dirigencia política. Eso habla mal de la clase política más allá de los
partidos, por ello se requiere oxigenar con nuevas ideas y rostros, no
es razonable que existan personas ejerciendo un cargo por más de 2 o 3
períodos, sea del color que sea”.
-¿Quiere ser candidata para alguna de las próximas elecciones que se realizarán durante los próximos dos años?
“Lo
descarto absolutamente. Seguiré trabajando por mi pasión que es la
política, pero desde otros escenarios, hoy doy vuelta la página con
mucha satisfacción al interior de mi partido y espero que surjan
representantes genuinos de la ciudadanía, que interpreten el importante
momento que vive el país. A partir de ahora volcaré toda mi energía y
tiempo a colaborar en la preparación y éxito del próximo plebiscito de
abril y trabajaré por tener una nueva Constitución a través de una
convención constituyente, me dedicaré a fomentar esta iniciativa porque
lo que nos jugamos con ella es trascendental para el Chile del mañana”.
-¿Qué espera de la actual directiva?
“Éxitos,
sin lugar a dudas, que logren unidad, participación, formación y voz no
solo en la región sino que logren romper el sello centralista que aún
mantiene la DC. En lo regional que insistan en fortalecer nuestra
posición al interior del bloque opositor. Debemos ser aportes al proceso
de reconstruir confianzas y generar propuestas de futuro”.
-¿Cuáles son los principales desafíos que deberá enfrentar la actual directiva?
“La
Democracia Cristiana tiene un gran desafío para esta nueva época,
renovarse o morir. Nuestra estructura partidista es compleja y debe
moverse en función de la
gente, no de nosotros. La confianza perdida en la política se gana con
testimonio, mostrar lo que somos, de donde venimos y cual es nuestro
norte, pero en función de los que debemos representar. La Democracia
Cristiana corre riesgo de desaparecer en la irrelevancia cuando no
escucha lo que pasa en la calle, las demandas de la gente, cuando solo
nos contemplamos entre nosotros aletargados y complacientes con el
modelo económico que heredamos. Cuando evitamos preguntarnos para qué
queremos gobernar, la DC corre riesgo de desaparecer cuando no hemos
sido capaces de sentarnos a la mesa a desarrollar una profunda
autocrítica de lo caminado. Cuando no queremos sincerarnos respecto de
nuestras diferencias y dificultades de comportamiento y de la perdida
permanente
de nuestros afectos políticos. Cuando se cree que se gana solo por
imposición de rostros y se desconoce el proyecto que hay detrás, cuando
creemos que la solución a la crisis de credibilidad la otorga una
encuesta. En lo personal espero que tengamos la capacidad para
reconstruir un proyecto de mayorías, pensando en las profundas
desigualdades que hoy exhibe nuestra sociedad y cuyo centro sea la
búsqueda de la justicia social y el desarrollo con rostro humano”.