En una entrevista vía Zoom, más accidentada de lo habitual, el exbiseremi de Hacienda y Economía Christian García analizó esta semana con Pingüino Multimedia, la actual
crisis económica de la región y los caminos para enfrentar una pandemia
que ya supera, largamente, los 1.200 casos semanales en Magallanes.
Su
diagnóstico es simple y tajante: priorizar la salud y hacer un esfuerzo
extraordinario para enfrentar una situación extraordinaria.
-¿Cómo visualiza usted las posibilidades de reactivación de la región de aquí a fin de año?
“No
muy buenas, pero no debiese ser la prioridad. La prioridad debiera ser
el tema salud, contener la pandemia, bajar la tasa de contagios porque
eso va a permitir después, realmente, reactivar la economía”.
“Pero
empezar a colocar medidas para forzar la reactivación económica, forzar
que las personas acudan a sus trabajos o que las empresas funcionen con
normalidad, en realidad no va a ayudar mucho”.
“La
economía tiene que seguir andando mientras tanto, pero hay otras cosas
que el Estado puede hacer y que es estar armando o diseñando proyectos
para que cuando esto pase, esos proyectos puedan iniciar sus procesos de
ejecución. Hay harto trabajo de escritorio que se puede hacer, pero
forzar una normalidad ahora, no es posible y, por lo tanto, es necesario
tener una cierta conciencia de realidad”.
– Tal vez no abran los restaurantes en Punta Arenas, pero el Estado podrá evitar su quiebra.
“Eso
es distinto, porque al final de cuentas, si quieres salvar a cierto
sector de la economía que va a estar en problemas, como en este caso, el
turismo, hay que sacar paquetes Corfo y de otro tipo, pero también hay
que intervenir respecto de la actitud de la banca, que también es otro
sector económico y, por lo tanto, no se le puede imponer condiciones,
salvo que nos inclinemos a hacer algún tipo de legislación para congelar algunos créditos, en el sentido que los pagos sean postergados hacia adelante y evitar que se generen procesos de quiebra de empresas”.
“Pero
eso es algo más complejo. Pero insisto, mientras más nos demoremos en
salir de la pandemia, más difícil va a ser que esos sectores se
recuperen económicamente, porque puedes entregar una ayuda, pero si esa
ayuda no es posible de devolverla o pagarla, las empresas van a terminar quebrando igual”.
-Todo esto genera mucha incertidumbre…
“Es
bastante incierto, para ser sincero, no hay ningún país o Estado que
esté preparado para enfrentar una situación como ésta. Es una situación
excepcional y por lo tanto hay que tener medidas excepcionales. El tema
de los créditos para las empresas hay que ponerse en un plano real y ver
postergación de cuotas, seguir funcionando como si nada pasara no es
posible.
-¿Cómo ve el cambio de intendenta?
“Desearle
lo mejor a la intendenta (Jennifer Rojas), porque si el Gobierno se
pone las pilas y hace una buena gestión acá, es muy probable que,
finalmente, el desarrollo mejore. Pero viendo la historia de los tres
intendentes que le precedieron en este Gobierno, no sé cuánto margen le
pueden dejar para tomar decisiones. Una cosa pasa por el liderazgo de la
administración local, pero otra es el centralismo y la visión
exacerbadamente autoritaria que tiene el presidente Piñera. Muchas
veces, no pasa por la persona que detenta el cargo, sino por la visión
del Gobierno central. Hay una combinación de ambos factores, esperamos
que la nueva intendenta tenga la oportunidad de ser escuchada en
Santiago y la oportunidad de tener ciertas libertades de implantar cosas
de la región”.
-El jueves se esperaba la llegada de cinco subsecretarios. Es una muestra de respaldo…
“Esas
cosas son más protocolares. Lo que importa, finalmente, es si la
opinión se toma en cuenta y si, realmente, va a haber alguna gestión y
sentido de cambio. Cambiar las personas por cambiarlas no tiene sentido
si la estrategia no se cambia, porque finalmente, tú cambias las
personas para que se ajusten a esta nueva
estrategia. Si cambias personas y la estrategia es la misma, el
resultado también va a ser el mismo. Esperamos ver lo que el Gobierno
tiene pensado para Magallanes y si le va a dar más libertad de acción a
la intendenta. Valoro que se haya querido traer a los subsecretarios,
pero también depende de qué tan abiertos se muestren ellos a escuchar, a
convencer en Santiago e implementar, finalmente, las medidas.
-Usted ha criticado el excesivo centralismo. Pero ¿cuál es el margen de maniobra que realmente queda en la región?
“La
intendenta es la representante del Presidente de la República, es
superior a los subsecretarios, tiene el rango de ministro. ¿Qué más se
puede hacer? Depende de lo que busques, si insistimos sólo en el tema
económico, estamos un poco perdidos. Hay que tomar medidas de resguardo.
La fiscalización de empresas que ella anunció esta semana me parece
coherente. Hay empresas que se disfrazan de sectores esenciales
y lo que han hecho es cambiar el giro. Y otras que se disfrazan como
sectores esenciales y aunque efectivamente lo sean, como la
alimentación, todo eso lo exportan y nada queda en el territorio
nacional. Entonces, ¿qué tan real es que son esenciales?”
-¿Se refiere a las exportaciones acuícolas que hoy son la principal industria económica?
“Ahí tienes un ejemplo”.
-¿Usted sería partidario de limitar o restringir la actividad acuícola?
“Hay que revisarlo, yo no le pongo candado a nadie. La pregunta es cuántos son los trabajadores esenciales, porque
hay mucho trabajador que es obligado a llegar a sus puestos de trabajo y
la pregunta es cuánta es la dotación mínima para que esto, primero, no
colapse porque hay procesos que no se pueden detener, no digo que hay
que cerrarlo todo, pero la pregunta es cuánto son las faenas
estrictamente esenciales”.
-Hace
poco, dirigentes locales afirmaron que el Gobierno privilegió las
empresas sin aplicar mano dura. ¿Usted comparte esa visión?
“Si
ves cuántos permisos se tramitan, pero la mayoría son permisos de
trabajo. Es cierto que hay particulares que salen innecesaria e
irresponsablemente que se juntan en carretes y no respetan el toque de
queda. Pero también hay una buena parte de las actividades empresariales
que no debieran estar ejerciéndose. A la gente hay que confinarla, pero
la pregunta es cómo le entregas el sustento para que la gente realmente
guarde la cuarentena. Pero eso significa, realmente, ir en ayuda de las
familias y, realmente hacerse cargo de los problemas de caja que van a
tener las empresas. Si tú solo das instrucciones que todo el mundo se
quede en la casa y no dejas ninguna propuesta o medida para que la gente
realmente, esté en la casa, es decir, que tenga un ingreso asegurado,
entonces hay que ser más audaces con las medidas económicas. Por
ejemplo, postergar los pagos, no condonarlos, y entregar financiamiento
más flexible”.
-¿Se refiere a créditos estatales o también la banca privada?
“Puede
ser la banca privada, pero hay que obligar a la banca privada a aquello
y eso requiere instructivos o leyes. Sin embargo, también en muchos
casos se va a tener que recurrir a subsidios, hay cosas que hay
que pagarlas y no van a tener retorno y esperemos que ese retorno
llegue a la vuelta de uno o dos años, cuando la economía se recupere.
Pero hay que hacer sacrificios extraordinarios, atendiendo la situación
extraordinaria en que estamos”.