En
el año 2013, en Magallanes concurrieron a votar en las primarias
presidenciales 27.460 magallánicos y ayer la cifra se superó: 28.035.
Gabriel
Boric logró 13.638 votos con un 75,96%, convirtiendo a su natal
Magallanes como la región donde obtuvo su mayor porcentaje.
Las cifras de ayer pueden dejar muchas lecciones.
En
la votación de Boric no solo hay votos del Frente Amplio, porque hace
solo dos meses el mismo conglomerado liderado en Magallanes por el
propio diputado fracasó en u incursión de elecciones de constituyentes y
la lista de postulantes solo obtuvo el cuarto lugar por detrás del
Regionalismo, de Chile Vamos y de la Coordinadora Social. De echo, la
votación de ayer de Boric supera en más de 5 mil votos a esa última
incursión.
Entonces
se puede desprender que ayer al diputado magallánicos en esta incursión
presidencialista lo apoyaron muchos magallánicos que no querían ver
triunfador a Jadue (mismo ejercicio se puede extrapolar a nivel
nacional) y además recibió respaldos de simpatizantes de partidos de
centro izquierda en Magallanes, muchos de los cuales hoy están huérfanos
de candidatos a La Moneda.
Eso
sí, en Magallanes Boric tiene muchos méritos porque quintuplicó los
votos de Beatriz Sánchez y Alberto Mayol en las primarias de 2017 que en
Magallanes en esa oportunidad llegaron a 2.838 votos.
Este
triunfo en Magallanes de Boric pone en jaque a las elecciones
parlamentarias del 21 de noviembre porque deberán escoger muy buenos
candidatos para reemplazarlo en la postulación diputacional y se les
abre el apetito en la senatorial magallánica. Y ahí pasan susto todos
quienes ya estaban sacando cuentas alegres: los tradicionales partidos
de la centroizquierda (DC-PPD-PS-PR-PRO), el propio Partido Comunista,
gran derrotado ayer en Magallanes con solo 4.316 votos, los de la
derecha y los Bianchi -que anhelaban ver fuera de la región a Boric,
pero no con un crecimiento como figura nacional-.
Y
para la derecha, la alta votación de ayer les hace sacar ciertas
cuentas alegres. En similar proceso de 2013 entre Andrés Allamand y
Pablo Longueira en Magallanes llevaron 6.323 personas a las urnas. En
2017, cuando Sebastián Piñera se impuso ante Manuel José Ossandón y
Felipe Kast, Chile Vamos llevó a votar a 8.416 personas.
Y
ayer, en Magallanes, entre Joaquín Lavín (2.831); Ignacio Briones
(895); Sebastián Sichel (4.063) y Mario Desbordes (1.564) lograron para
la derecha 9.353 votos, es decir un sostenido crecimiento desde 2013 a
la fecha.
Pero
los grandes derrotados en Magallanes en ese sector son Renovación
Nacional, que volvió a fracasar en una elección. La Unión Demócrata
Independiente (UDI), que no logró hacer que su candidato Lavín amagara a
Sichel y Evopoli.
Prácticamente
los tres partidos supuestamente mayoritarios en Magallanes y que tienen
más militantes han sufrido duros traspiés, lo que los debe hacer
replantear muchas decisiones de cara a las elecciones parlamentarias y
de consejeros regionales del 21 de noviembre próximo.
No
tienen nada asegurado. Hoy ese sector tiene un solo parlamentario, la
diputada Sandra Amar, que con los pésimos resultados de la UDI, mejor
sería que fuera en su calidad de independiente, ya que ella misma
renunció hace un año al partido que la respaldó en sus dos campañas
parlamentarios en 2013 y en 2017.
Quienes
quieran ser senadores o diputados de ese sector deben sacar las
lecciones de lo que ocurrió ayer. La gente no quiere políticos
identificados cien por ciento con los partidos: ese es el gran triunfo
de Sebastián Sichel, que salió con la frente en alto de un pésimo
gobierno de Sebastián Piñera y que nunca se identificó ni con RN ni con
la UDI.