El
miércoles, el Presidente Sebastián Piñera anunció que el Gobierno
decidió suspender las cumbres APEC y COP25 que se realizarían en Chile, a
raíz de las masivas manifestaciones sociales que se registran en el
país.
Según
el Mandatario, la decisión se basa en “las difíciles circunstancias que
ha vivido nuestro país y que hemos vivido todos los chilenos durante
las últimas semanas”.
Piñera
afirmó que en este momento “nuestra primera prioridad como gobierno es
concentrarnos absolutamente en, primero, restablecer plenamente el orden
público y la paz social. Segundo, impulsar con toda la fuerza y la
urgencia que se requiere la nueva agenda social para respondera las
principales demandas de nuestros ciudadanos. Y tercero, impulsar un
amplio y profundo proceso de diálogo para escuchar a nuestros
compatriotas a lo largo y ancho de Chile”.
En
la instancia estuvieron presentes los ministros de Relaciones
Exteriores, Teodoro Ribera, y de Medioambiente, Carolina Schmidt.
Sin
embargo, el suspender dicho evento significaría millonarias pérdidas
para el mundo del turismo quienes esperaban con ansias ambas cumbres las
cuales les dejarían cuentas alegres.
Consultado
el economista magallánico Manuel José Correa, respecto de la decisión
que habría tomado el Mandatario y sobre los efectos que esto traería al
país, indicó: “Siempre es lamentable no cumplir con los compromisos,
en este caso de ser sede de APEC y COP25, pero sin duda es una decisión
acertada del Gobierno”, agregando que “claramente no estaban las
condiciones mínimas de seguridad y operatividad. Por un lado, se corría
gran riesgo que vándalos, anarquistas y ultra izquierda intentaran salir
a destrozarlo todo, como lo han hecho recientemente. Asimismo, sin duda
el Frente Amplio y Partido Comunista no iban dejar pasar la ocasión
para azuzar posibles manifestaciones mientras los líderes políticos
estuviesen reunidos”.
Además, Correa señaló que con la COP25, cumbre mundial del cambio climático que contaría con 25 mil participantes, insistiendo
en que “operativamente, la ciudad de Santiago no está en condiciones de
afrontar la llegada de miles de participantes a la cumbre. La
destrucción del Metro es un golpe al corazón del sistema de transporte
de la capital, y si hoy la gente sencilla y trabajadora demora muchas
horas en llegar a sus trabajos, añadir estrés al sistema, no era
viable”.
Finalmente,
el economista magallánico, lo que más lamentó de la suspensión de ambas
cumbre fue que “el país pierde en imagen, perdió la oportunidad de ser
visto por todo el mundo, perdió la ocasión de exponer los atractivos del
país como es nuestra región patagónica y recibir más turistas en
Magallanes, perdimos la ocasión de haber sido sede del acuerdo entre los
presidentes Trump y Xi Jinping, perdimos la oportunidad de vernos como
la plataforma más confiable de Latinoamérica para hacer negocios,
perdimos la oportunidad de haber sido protagonistas de un debate mundial
respecto de cómo enfrentar en cambio climático. También, se perdieron
decenas de millones de dólares de ingresos para cientos de pymes
proveedoras de
servicios que serían beneficiadas durante estos mega eventos desde
grandes hoteles, líneas aéreas, tour operadores, restaurantes, empresas
de transporte terrestre hasta taxistas, garzones, guías de turismo y
artesanos callejeros. Gracias a los violentistas y los que azuzan la
violencia, hoy todo Chile perdió”, concluyó.