Nadie duda que estos últimos días han sido complicados y de mucha desazón entre los partidos de oposición, que no lograron los votos necesarios para aprobar en la Cámara de Diputados la acusación constitucional contra la ministra de Educación, Marcela Cubillos, quien luego de más de un mes de incertidumbre, sorteó airosa el libelo en el que antes tropezaron figuras como Harald Beyer y Yasna Provoste.
A partir de esa derrota, las recriminaciones arreciaron contra los cinco parlamentarios que fueron clave para el rechazo: los diputados DC Matías Walker y Jorge Sabag, a quienes se sumaron desde la oposición los independientes Pedro Velásquez, Karim Bianchi y Pepe Auth. También influyeron las abstenciones de René Alinco (Regionalista) y Patricio Rosas (ex PS, Independiente).
Sobre esta controversia, que abrió una nueva brecha en las colectividades de oposición, que intentan mostrarse unidas frente a los desafíos electorales que se avecinan, el exdiputado, exseremi y exalcalde DC Juan Morano planteó con claridad su opinión en la última edición del programa Barómetro de Pingüino Multimedia (que se emite hoy a las 15.00 horas y mañana a las 14.00 y 22 horas).
– Juan Morano, ¿cómo hubiera votado usted en la acusación constitucional contra la ministra Cubillos, de haber sido diputado?
“Hubiera votado a favor, no compartiendo plenamente las sanciones que existen para este tipo de acusaciones, porque una cosa es que a uno lo castiguen por su mala gestión y otra es quedar inhabilitado políticamente durante cinco años. Creo que es urgente cambiar la ley”.
– ¿Por qué habría votado a favor?
“Porque hay méritos suficientes, es un juicio político. Ella no ha implementado la ley, porque la información que ha entregado a los padres y apoderados ha sido distorsionada”.
– ¿Qué opinión le merece el voto en contra de sus camaradas Walker y Sabag?
“De Sabag no me extraña, porque incluso cuando yo era diputado, había que estar preocupado de cómo votaba”.
– ¿La votación de Sabag, por así decirlo, es más conservadora?
“Es evidente. Si usted revisa las votaciones, él permanentemente ha votado en contra”.
– ¿Y Walker?
“Voy a decir lo que ha dicho la gente en Coquimbo, camaradas distinguidos, que dijeron que no los representa. A mí tampoco”.
– ¿Qué pasa con los diputados que se dicen independientes, que llegaron a la Cámara con cupos de la centroizquierda y que se alinearon con el oficialismo?
“Cuando uno sale elegido dentro de un conglomerado, lo que tiene que hacer es respetar en lo posible lo que se resuelva. Y si no, debe ser lo suficientemente capaz, para decir: ‘sabe qué más, me voy’. Los diputados deben cumplir las expectativas por las cuales fueron elegidos”.
– ¿Cómo se recompone la unidad de la oposición después de este descalabro?
“Es difícil, aquí nadie está libre. Yo creo que las confianzas se construyen a partir de la verdad y sabiendo que somos diversos”.
– Aquí parecen estar más unidos que a nivel nacional.
“En Magallanes pasa algo distinto, compartimos raíces que no tienen otros partidos fuera. Para nosotros es más difícil estar separados que juntos”.
– Queda un poco más de dos semanas para que renuncien las autoridades que quieren ser candidatos el próximo año. ¿Cree que habrá renuncias en Magallanes?
“No lo sé. Cuando estamos hablando de personas que tienen años de militancia y que entraron a esto por querer cambiar, es difícil que se vayan a ir por postular a un cargo. Se pueden ir porque no están de acuerdo con lo que se está haciendo o porque ya no los representa. Por ejemplo, de persistir esta política de la Democracia Cristiana de terminar siendo útil al gobierno de derecha, yo evalúo si sigo en la DC, porque no estoy para eso. Entonces, hasta dónde por el bien común partidario, tengo que aceptar y mantenerme. Tal vez mi obligación moral es salirme, sin ser candidato”.
– ¿Le gustaría ser alcalde nuevamente?
“Tengo intenciones, estoy inscrito como precandidato a alcalde y concejal dentro de la Democracia Cristiana”.
– ¿Por qué quiere volver al municipio?
“Primero, porque siento una responsabilidad histórica. Yo hice bien mi pega, entregué una municipalidad equilibrada, que no debía los sueldos, las imposiciones ni los créditos de los funcionarios. Hoy día hay una ciudad al revés de eso. Creo que uno debe jugársela para que la ciudad vuelva a ser lo que era, para que los trabajadores del municipio y de la corporación puedan cobrar tranquilos. Y me siento con fuerzas para hacer una buena gestión”.