500 años del Estrecho: una oportunidad única para Magallanes

La
conmemoración del quinto centenario del paso de Hernando de Magallanes,
es el hito que marcará todo lo que venga para la región de aquí en
adelante, sin embargo, durante las últimas semanas, diferentes hechos
poco felices han terminado por, de alguna manera, poner en duda lo que
debería ser un hito para quienes habitamos este privilegiado territorio.

Desde
los delictivos rayados en espacios públicos y privados, pasando por los
hechos de violencia que lamentablemente sorprendieron a todos hace muy
poco, y los cuestionamientos a las actividades conmemorativas de los 500
años, todos, premeditadamente o no, se han ido instalando en el último
tiempo queriendo empañar los esfuerzos locales para posicionar a la
región en un contexto internacional de manera positiva.

Porque se trata un poco de eso, de aprovechar al máximo el próximo año a favor de Magallanes.

Está
claro que otro evento de esta magnitud no existe o no existirá, donde
la historia juegue en beneficio de la Patagonia y posibilite estar al
frente de los ojos de Chile y el mundo. Lamentablemente, esta
posibilidad para otros es la oportunidad de hacer daño, de destruir con
muy pocos o casi nulos argumentos.

No
hablamos del legítimo derecho a disentir, de opinar distinto, o de
debatir. Espacios para el intercambio de posiciones e ideas existen y
han sido experiencias exitosas. Hablamos de seminarios o conversatorios
con positiva asistencia y participación, lejos de los piedrazos o las
pintadas.

El
próximo 2020 será especialmente único para los magallánicos, así lo ha
entendido la Municipalidad de Punta Arenas, logrando contagiar a más y
nuevos actores que entienden que los 500 años son además el símbolo de
una reivindicación que tiene que ver con el reclamo del propio
descubrimiento de Chile por Magallanes, hecho que agrega un valor
incalculable a esta parte del país.

Que
la evocación de la aventura del navegante portugués sirva para generar
un clima de comunión sobre cómo vemos a la región en otros 500 años más,
o de qué manera podemos reflexionar en torno a imaginar una región
futura, pero no para que sirva de mala excusa para dar rienda suelta a
las agresiones gratuitas bajo el pretexto de que están cansados o que
tienen medio millar de argumentos sin siquiera poder nombrar uno solo.

Lo
que vimos hace algunas semanas en la Plaza de Armas que quede pronto en
el pasado y podamos seguir pensando en cómo relevamos el único evento
que nos pondrá en el ojo del mundo.

Otra de las discusiones que se han planteado durante el año y probablemente continúen por lo que queda
de 2019, tiene relación con la famosa obra emblemática. Como todo
festejo o cumpleaños, además de la torta, el regalo es aquello que
genera mayores expectativas y este no es la excepción.

Por
ahora, no se conocen novedades relacionadas con el presente que podría
recibir la ciudad o la región, pero lo más preocupante de todo es que ni
siquiera existe consenso sobre cuál debiese ser el mejor regalo dada la
magnitud de los festejos.

En
algún momento sonó fuerte el paso sobre nivel y rotonda que vendría a
posicionarse como alternativa al acceso norte de Punta Arenas conocido
tristemente como “cruce de la muerte”. Los fuertes cuestionamientos a su
elevado costo y a la propia prestación que podría llegar a brindar, no
lo convierte en la mejor sorpresa que esperan recibir los magallánicos.

Como
todo en este mundo, las necesidades son muchas e infinitas y los
recursos limitados, pero que esta realidad no impida la posibilidad de
evaluar acerca de cuál sería la mejor manera de coronar el 2020.

Sin
desestimar los esfuerzos que se despliegan en la ciudad para mejorar
las condiciones de sus habitantes, como obras viales, mejoramiento de
espacios públicos, iluminación, seguridad, veredas, accesos, limpieza o
el establecimiento de más áreas verdes, podríamos coincidir en que la
situación amerita otro tipo de homenaje, uno realmente especial que
pueda permanecer en el tiempo y en la memoria de las nuevas
generaciones.

Si
el cuarto centenario del Estrecho de Magallanes dejó un imponente
monumento en el centro de la Plaza Benjamín Muñoz Gamero, ícono de la
ciudad capital regional y escenario obligado para los visitantes, cien
años después, no podría ser menos que eso.

Para
que esto ocurra, primero debe existir el espacio adecuado donde puedan
surgir las propuestas que posteriormente puedan ser evaluadas. Quizás de
la comisión presidencial puedan emerger pronto algunas luces sobre la
materia o desde el municipio se despachen antes de fin de año con alguna
sorpresa relacionada.

Por
el momento, la certeza es que Magallanes y particularmente Punta Arenas
están en una posición de privilegio frente a una oportunidad que no se
volverá a repetir y es de esp
erar que sean aprovechadas de la mejor manera posible.

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