Drago Covacich: “Una ley no solucionará todo si no viene con una política pública que la acompañe”

Frente al panorama que ha suscitado la presentación del Plan de Zonas Extremas a la ciudadanía y junto con él las Leyes de Excepción, Drago Covacich, gerente de la empresa salmonera Nova Austral, que opera en Porvenir, dio a conocer su punto de vista conforme a la situación de esta en la zona austral.
“Una ley por sí sola nunca solucionará todos los problemas sino viene con una política pública que la acompañe.  En Tierra del Fuego recién en los últimos años han conversado las políticas públicas (vivienda, hospital, liceo, caminos de calidad  etc.). Con  la ley que incentiva  la inversión y con ello los puestos de trabajo, debemos generar las condiciones para permitir un asentamiento digno (hasta hace cuatro años el subsidio de vivienda en Porvenir era menor que en Natales y Punta Arenas)”, comentó Covacich.
“Hoy Porvenir está en una situación muy distinta,  tenemos una población que supera los 7.000 habitantes, que  si bien es poco, es un 50% más de las que teníamos en el censo de 2002. Gracias a las políticas de Gobierno y gestión de las actuales autoridades se están construyendo sobre 500 viviendas y seguramente en los años siguientes vendrán nuevos proyectos, ya que las fuentes laborales se han consolidado en operaciones de año redondo y eso da la  tranquilidad a las personas a  invertir en su vivienda, en este sentido es importante que lo beneficios del Serviu sean superiores a los que entrega fuera de la isla”, agregó.
Junto con eso comentó que “el estudio del BID que usan es del año 2004/5 proyectado al año 2006, tiene casi una década, creo es un insumo insuficiente para definiciones tan tajantes como las que hemos escuchado. Lo importante es saber qué quiere el Estado en las zonas extremas, qué modelo de desarrollo queremos impulsar. Hemos escuchado en los últimos días de manera reiterada de los montos que entrega el Estado con los distintos subsidios y dando muestras de que los culpables somos las empresas que estamos acogidas a esos incentivos entregados por el propio Estado, no existe ninguna mención a las inversiones que esas empresas han realizado”.
Por último, el gerente de la empresa salmonera menciona que “al sur del Estrecho de Magallanes la inversión privada, sin un socio como el Estado, es muy difícil de concretar. El mejor ejemplo lo tenemos con nuestros vecinos, que sin importar las condiciones económicas del país, ellos protegen sus zonas extremas. Hoy nos asombramos que el aporte de estos incentivos son de aproximadamente US$ 180.000.000, entre beneficios directos o por no recaudar impuestos.
Mencionan que el apoyo se debe concentrar en  empresas de servicio, debido a que  Magallanes ya no se industrializó, sólo en nuestra actividad (salmones), con las concesiones otorgadas en los próximos 5 a 6 años (pasada la crisis actual), se deben construir 10.000 M2 en plantas de proceso y dos o tres pisciculturas, con inversiones globales por sobre los US$ 200 millones.
No entendemos a qué se refieren al decir que Magallanes ya no se industrializó, si no hay futuro, ¿a quién le van a dar servicio si no hay industria?”.

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