Actualmente en el continente blanco nuestro país mantiene 78 ayudas a la navegación, las cuales son fundamentales para los navegantes que surcan los mares antárticos, siendo parte de las tareas que se realizan por medios navales, a los cuales se unen labores de sostenimiento logístico de bases, apoyo a programas científicos y resguardo del medio ambiente marino en uno de los lugares más sorprendentes y hostiles de nuestro planeta.
Los especialistas en faro del centro zonal de señalización marítima de Punta Arenas, cuentan con una serie de tareas a realizar, entre ellas la renovación e implementación de sus instrumentos, así como mantención de estructuras que son fundamentales para guiar a los navegantes en las complejas condiciones que se presentan en el territorio chileno antártico.
En este sentido el cabo primero faro Aarón Isla, comentó que “este es un tremendo desafío, en donde las condiciones cambiantes de la meteorología hacen que muchas veces las tareas se deban realizar en condiciones de ventisca de nieve y bajas temperaturas”, afirmando que “es un privilegio poder conocer la inmensidad de Chile, en donde los hielos y lo majestuoso de la geografía nos hace dar cuenta del privilegio que se nos ha dado”.
Por otro lado, el marinero primero faro Gabriel Bravo, quien realizará su primera comisión antártica, sostuvo que “este es una hermosa oportunidad que la especialidad me da para poder ir a la Antártica, en donde Chile mantiene una cantidad importantes de señales las cuales son fundamentales para guiar a los navegantes australes y proteger a nuestro mar”.
Las tareas de mantenimiento de ayudas a la navegación en la Región de Magallanes y Antártica Chilena son fundamentales, especialmente considerando que en esta zona geográfica se concentra alrededor del 50% de las balizas, boyas, faros y sistemas satelitales que guían a los navegantes, realizando en el continente antártico una labor muchas veces desconocida, la que desde 1947 se inició con la inauguración de Faro Prat, marcando así el inicio de la historia de los fareros del fin del mundo en los mares antárticos.