La extraña muerte de 150 mil pingüinos antárticos en dos años

Era y sigue siendo, un monstruo de hielo, cuya blancura era la de la muerte para miles de pingüinos.
El iceberg, bautizado por los científicos con la sigla “B – 098 – B”, había sido avistado hace 20 años, cuando se desprendió del continente antártico e inició un terrorífico desplazamiento por el océano Antártico.
El año 2010, según la prestigiosa revista “Antartic Science”, la enorme masa de hielo llegó hasta la bahía Commonwealth, en el mismo continente blanco y, en la práctica, “se apoderó” del entorno, modificándolo completamente.
Para que nuestros lectores se formen una idea del tamaño de este iceberg, la superficie que tiene es cinco veces la de la capital de Chile, es decir, Santiago cabría cinco veces en ese monstruo de hielo milenario.
Pudiera pensarse que hielo con hielo y en esas latitudes no podría causar daño alguno, pero no es así y muy por el contrario es responsable de la muerte de miles de pingüinos “Adelie”, una especie tan mansa, “casi letárgica”, a la cual ni siquiera altera la presencia de los humanos que lleguen a cruzarse en su camino de “pájaros niños”, de acuerdo a la versión dada a conocer por el diario australiano “Sidney Morning Herald”, citando los antecedentes entregados por Chris Turney, científico que investigo el singular caso y que al definir el ambiente lo describió como “desolador”.
Y agregó que se esperaba que el iceberg se alejara con la liberación del hielo antártico, (en algún minuto del verano austral) y que si no llegara a ser así, es probable que “la colonia de pingüinos no exista en los próximos años”.

Y hay más
Un informe publicado el año pasado por la revista “BMC Evolutionary Bilogy” indicó que “los cambios climáticos afectarán a largo plazo al océano Antártico y de manera directa a los depredadores marinos. Y no sólo eso: también estos mismos cambios pueden afectar los hábitos de las criaturas terrestres (así) como sus posibilidades de encontrar alimento y la exposición a otro tipo de depredadores”.
Estudios anteriores han demostrado que el desplazamiento de icebergs en los polos reduce la reproducción primaria; los hábitos de comida y presiona a los pingüinos a cambiar sus rutas migratorias y la evidencia más cercana es lo ocurrido en la bahía Commonwealth.
Finalmente, se estableció que el hielo alrededor de la Antártica está aumentando, al contrario de lo que se registra en el Artico, donde el calentamiento global se está produciendo y registrando su derretimiento, alterando en forma notable el hábitat de animales tan propios de esa zona, como el oso polar, las focas y otras especies; el paisaje, que en muchos lugares ya carece de hielo y sólo se ven roqueríos, invisibles hasta que el hielo que los cubría se fundió con el mar debido a las altas temperaturas de los últimos tiempos.
 Y mientras tanto el monstruoso iceberg B -098 –B” sigue dejando una huella mortal: los restos de miles de pingüinos y sus crías muertos sobre el hielo antártico, mientras sus congéneres sobrevivientes luchan por llegar a algún lugar donde puedan descansar, comer y reproducirse sin peligro.
Tarea difícil, complicada, pero la Naturaleza es sabia y es posible que lo logren, pese a todo.

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